Corea del Sur
5,815 visualizaciones“Ya que el camino al cielo está delante de mí, aunque siempre sufro y veo desdicha y triste fin, la gran gloria celestial toda sombra vencerá…”
Los miembros entonaron al unísono un cántico nuevo, expresando su anhelo y gratitud hacia el Padre celestial, así como su firme determinación de proclamar cuanto antes la luz de la verdad a todo el mundo.
Los días 11 y 12 de enero se celebró en el Instituto de Formación Go&Come de Okcheon el Evento Conmemorativo por el 108.º Aniversario del Nacimiento de Cristo Ahnsahnghong. En esta conmemoración previa al día de su nacimiento, que se celebra el día 19 (1 de diciembre según el calendario lunar), participaron alrededor de veinte mil asistentes, incluyendo el personal pastoral y miembros con ministerio y posición de Corea. Todos ellos expresaron su gratitud a Cristo Ahnsahnghong, quien vino a esta tierra para salvar a la humanidad, y reafirmaron su determinación de seguir plenamente su voluntad.
En la primera parte, el culto conmemorativo, la Madre pidió que, en esta época en la que el amor se enfría, todos los hijos imiten al Padre, dedicándose con esmero a salvar almas, y aprendan del sacrificio del Padre, quien estableció las bases para que el evangelio pudiera ser predicado en todo el mundo. Asimismo, animó a los presentes: “Sigamos al Padre que vino a esta tierra para salvar a la humanidad y proclamemos diligentemente la verdad de la salvación”.
El Primer Pastor Kim Joo-cheol explicó el significado del nacimiento del Padre: “Con la venida de Cristo Ahnsahnghong, la verdad fue restaurada y nosotros, que éramos pecadores del cielo, pudimos volver a estar unidos con Dios como familia. Esto significa que se ha abierto para nosotros un futuro glorioso: el cielo y la salvación que anhelamos”. Además, exhortó: “El Padre se sacrificó durante largos años con el único propósito de salvarnos. Sigamos su ejemplo, cuidando y atendiendo a los hermanos que están a nuestro lado, y transmitamos ese amor a todas las personas del mundo” (He 9:27-28, 1 Co 4:5, Mi 4:1-2, Sal 102:16-18, 21-22).
En el evento conmemorativo, el escenario se llenó de presentaciones que destacaban la belleza de la tradición coreana y celebraban el nacimiento de Cristo en su segunda venida que vino del oriente. Un grupo de danza de abanicos apareció al alegre ritmo de los tambores, transmitiendo a través de elegantes y vigorosos movimientos el mensaje de que, gracias al sacrificio del Padre, sus hijos han hecho florecer la vida.
El punto culminante del evento fue la actuación conjunta de la Orquesta Mesías y una agrupación de música tradicional coreana, integrada por músico talentosos de todo el país. Cantantes tradicionales —entre ellos intérpretes acreditados del canto tradicional seodosori, Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional n.º 29— reinterpretaron los cánticos nuevos con técnicas vocales tradicionales coreanas, acompañados por la armonía de instrumentos orientales y occidentales. La presentación, que combinó la orquesta de siete notas con ritmo preciso y la música tradicional de cinco notas con ritmos libres, mostró una hermosa armonía y conmovió profundamente al público. La actuación infantil con bango (tambor pequeño) y janggu (tambor de reloj tradicional), el coro juvenil que interpretó canciones infantiles nacionales e internacionales sobre el cálido amor de los padres y el vídeo de arte de arena que retrató la vida de Cristo Ahnsahnghong dejaron una profunda impresión.
El vídeo especial titulado “Para mis hijos e hijas que regresarán venciendo las adversidades” destacó las palabras escritas de puño y letra por el Padre Cristo Ahnsahnghong, con el deseo de que sus hijos no se desviaran del camino correcto en su viaje hacia el cielo. Los asistentes reflexionaron una vez más sobre las huellas que el Padre dejó al guardar la verdad y cuidar a su prójimo como a su propia familia, incluso durante los tiempos más difíciles de Corea, marcados por la guerra y la pobreza.
La Madre enfatizó nuevamente: “Para salvar a la humanidad, el Padre eligió un camino lleno de espinas en lugar de la gloria del cielo. No olvidemos esa gracia y esforcémonos por practicar la enseñanza: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’”.
Conmovidos por el mensaje de amor y unidad presente en todo el evento —a través del culto, las presentaciones y los vídeos—, los miembros expresaron su determinación: “El día en que el Padre vino a esta tierra es para nosotros un día de alegría y felicidad en el que comenzó nuestra salvación; pero para el Padre, fue el día en que comenzaron el sacrificio y el sufrimiento. Grabaremos ese amor infinito en nuestro corazón y llevaremos a cabo la culminación del evangelio con una fe unida que agrade a Dios”.