83.ᵉʳ Grupo de Visita del Extranjero

Un hermoso día de otoño en el escenario de la profecía y la tierra santa del evangelio

Corea del Sur

noviembre 17, 2025
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En un otoño en el que el cielo de un azul profundo armonizaba con la vegetación teñida de matices rojizos y dorados, el 83.er Grupo de Visita del Extranjero pisó suelo coreano. Este grupo de visita, que abarcó todos los continentes, estuvo integrado por alrededor de 180 miembros de 21 países, como Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Brasil, India, Australia, Rep. de Sudáfrica, España y Portugal. El 3 de noviembre, unos diez días antes del evento conmemorativo del Día de la Nueva Jerusalén, comenzaron a llegar sucesivamente los miembros que participarían en las presentaciones, y una semana más tarde arribaron los demás. Permanecieron hasta el día 17, por un periodo máximo de dos semanas, compartiendo momentos significativos en el amor de la Madre. El itinerario se desarrolló con interpretación simultánea en ocho idiomas, entre ellos inglés, japonés, hindi y alemán.

La Madre dio una cálida bienvenida, con los brazos abiertos, a los hijos que, conforme a la profecía bíblica, vinieron volando desde tierras lejanas como nubes y como palomas. Asimismo, alentó a los miembros que, dejando atrás sus ocupadas rutinas y dedicando grandes esfuerzos, visitaron Corea, para que recibieran abundantes bendiciones del Espíritu Santo y un profundo entendimiento. Los bendijo también para que se convirtieran en protagonistas del cumplimiento de la profecía de la culminación de la evangelización mundial y renacieran como grandes obreros que proclamen con poder la noticia de salvación no solo en sus países, sino también en las naciones vecinas.

El Primer Pastor Kim Joo-cheol recordó que cada miembro es una figura profética a quien Dios ha prometido un futuro grandioso, e infundió el sentido de misión como obreros del nuevo pacto. Subrayó: “Somos el verdadero pueblo de Dios que ha recibido a Cristo Ahnsahnghong, el Salvador de esta época, y a la Madre celestial, y que sigue su voz”. Y exhortó: “La fe debe ir acompañada de la práctica. Con orgullo y firme convicción en la verdad, sigamos hasta el final el camino de salvación que el Padre y la Madre celestiales nos han dado a conocer, y guiemos a toda la humanidad para que se una a ese camino”.

El itinerario se organizó cuidadosamente con visitas a iglesias locales en las áreas de Seúl e Incheon, donde permanecen las huellas del Padre y la Madre, la asistencia a los cultos de inauguración de las iglesias, y recorridos por el Palacio Gyeongbokgung, el Museo Nacional de Corea, el Observatorio Seoul Sky y el acuario. En las iglesias locales, los miembros coreanos dieron la bienvenida al grupo de visita portando banderas de diversos países, mientras que los coloridos trajes tradicionales de los visitantes embellecieron aún más el paisaje otoñal. También hubo oportunidad de recorrer el Museo de Historia de la Iglesia de Dios, así como la Exhibición “El Sincero Corazón del Padre”, la Exhibición Literaria y Fotográfica “Nuestra Madre” y la Exhibición Puntos de Vista de los Medios sobre la Iglesia de Dios. El sacrificio del Padre y la Madre celestiales, quienes cultivaron personalmente el campo del evangelio en los comienzos de la Iglesia, el cálido amor de la familia celestial… Al cumplir las diversas actividades, los miembros fueron atesorando entendimiento y recuerdos que permanecerán en su memoria por largo tiempo. Al contemplar de cerca el notable crecimiento del evangelio en Corea, también adquirieron confianza para llevar adelante con prontitud la obra del evangelio en sus respectivas posiciones.

El punto culminante del programa fue el evento conmemorativo del Día de la Nueva Jerusalén, celebrado en el Instituto de Formación Go&Come de Okcheon junto con más de 21 000 miembros coreanos. Los miembros participantes en el escenario ofrecieron gratitud y gloria a Dios con las habilidades que habían practicado con esmero, y todo el grupo de visita recibió gracia y profunda emoción al experimentar la fuerza y la belleza de la unidad.

Tras concluir el intenso itinerario y regresar a sus países, los miembros del grupo de visita llevaban el corazón colmado de amor y fervor. Boffin Mathew, diácono que visitó Corea desde Asia occidental, expresó su determinación: “He comprendido más profundamente el amor y el sacrificio del Padre y la Madre celestiales por nuestra salvación. Pensando en su dolor por los hijos perdidos, me dedicaré a la misión del evangelio durante el tiempo que me ha sido concedido”. Jenny Pun, hermana proveniente de Oceanía, asimismo afirmó: “Unida con todos los hermanos, transmitiré el amor de la Madre, que es lo que más necesita toda la humanidad”.

Entrevistas del 83.er Grupo de Visita del Extranjero

Recibí la verdad por medio de un amigo mientras trabajaba en República Dominicana. A medida que comprendía la verdad, crecía en mí el deseo de predicar este evangelio a muchas personas. Cuando regresé a mi tierra natal, conocí providencialmente a un hermano proveniente de Colombia. Él había dejado su hogar para llevar el nuevo pacto a Venezuela, donde existía una sola Sion. Fue el momento en que comprendí con claridad cuál era mi misión como venezolano. Después de concluir mi vida en República Dominicana y regresar, por la gracia del Padre y la Madre, guie a mi familia a Dios Elohim y comencé a dirigir una iglesia presucursal en mi comunidad. Actualmente, alrededor de 30 miembros se reúnen para el culto.
No es fácil predicar, cuidar de los miembros y presidir el culto mientras cumplo con mi trabajo; sin embargo, al participar en este grupo de visita y ver, oír y sentir el sacrificio del Padre y la Madre, comprendí qué grande y valiosa es la misión que me ha sido concedida. En Corea, el evangelio comenzó en una pequeña Casa-Iglesia, pero hoy existen cientos de iglesias y un gran número de miembros de Sion. Si transmito y practico diligentemente el amor de la Madre, estoy convencido de que una obra semejante pronto se hará realidad también en Venezuela.
Rhoderyk Rodríguez, Caracas, Venezuela

Con frecuencia se oye decir: “Cuando una mujer se convierte en madre, renuncia a su vida como mujer”. Tal vez signifique que, tras el nacimiento del hijo, centra toda su atención en él y vive de manera completamente altruista, relegando sus propios deseos o necesidades. Al visitar la Exhibición Literaria y Fotográfica “Nuestra Madre”, me conmovió la historia de una madre que se levantaba de madrugada para encender el fuego y calentar la habitación, a fin de que su familia no pasara frío.
Yo también deseo vivir con esa dedicación por los hermanos que amo en el evangelio y por las muchas almas que esperan la noticia de salvación. Al prepararme como presentadora del evento conmemorativo del Día de la Nueva Jerusalén, aprendí cómo vivir de esa manera; aunque el presentador memorice sus líneas y las señales y se prepare con esmero, no puede alcanzar un buen resultado si no actúa en unidad con los demás. Por ello, aunque cada uno desempeñara un papel distinto, oramos unos por otros y deseamos de un mismo corazón que el evento se completara con gracia. La salvación de las almas no es diferente. Es importante que cada persona se esfuerce por salvar un alma, pero también que todos los miembros se unan, procurando que sus pensamientos y acciones estén en conformidad con la voluntad de Dios. Al regresar a mi país, quiero poner en práctica todo lo aprendido en Corea y dar frutos abundantes de unidad, frutos del Espíritu Santo que alegren al Padre y a la Madre.
Jessica Suarez, Miami, FL, Estados Unidos

Hermoso. Si tuviera que resumir en una sola palabra los seis años que he pasado en Sion desde que recibí a Dios Elohim, elegiría esa.
Cuando finalmente encontré en la Biblia al verdadero Dios a quien había deseado conocer toda mi vida, sentí estremecimiento. Al escuchar acerca del Día de Reposo, me entristecí al comprender que no había guardado correctamente ni siquiera el mandamiento más básico; sin embargo, sentí alivio al poder obedecerlo desde entonces. Poco después de iniciar mi vida de la fe, la pandemia de COVID-19 se extendió por el mundo; sin embargo, en un tiempo en que inevitablemente debíamos permanecer distanciados unos de otros, recibí abundante amor de Dios y de los hermanos. El amor y la verdad que disfruto en Sion se convirtieron en un nuevo referente en mi vida.
Es mi primera visita a Corea. El viaje duró veinticinco horas y fue más largo de lo que imaginaba. Recuerdo que, al escuchar que el evangelio había comenzado en Corea, me pregunté: “¿Cómo pudo llegar el evangelio hasta un país tan lejano como el nuestro?”. Ahora sé que fue posible gracias al sacrificio sin límites del Padre y la Madre y al esfuerzo de innumerables hermanos coreanos que siguieron ese ejemplo. Por ello, agradezco al Padre y a la Madre y respeto profundamente a los miembros.
ILos miembros africanos también acuden a sus lugares de origen, a otras ciudades e incluso hasta el norte de África para predicar el evangelio y contribuir al establecimiento de Sion. Destaca especialmente la labor de los hermanos universitarios, lo cual resulta admirable si se tiene en cuenta que, en la realidad africana, las palabras de los jóvenes no siempre son tomadas en serio. Yo también deseo, como ellos, aportar a la culminación del evangelio en África. Hasta ahora mi fe ha vacilado y he tropezado en ocasiones, pero de ahora en adelante será diferente. Me propongo anunciar la noticia de salvación a mi familia, a mis compañeros de trabajo y a todas las personas con quienes me encuentre, dondequiera que esté.
Simnikiwe Mqwebedu, Ciudad del Cabo, Rep. de Sudáfrica

Hace mucho tiempo, cuando europeos emigraron a Canadá y se establecieron formando familias con pueblos originarios, surgió el pueblo métis. La danza métis que preparamos para este evento es, como indica su nombre, una danza que el pueblo métis ha disfrutado de generación en generación. Estoy profundamente agradecida de poder presentar, en un acto tan significativo en el que se conmemoran el amor y la gracia de Dios, la cultura transmitida en mi familia ante el amado Dios y los hermanos de Sion.
Seguramente cada presentación preparada por los miembros de otros países tiene también su propio significado. Considero muy importante que, a través de estas oportunidades, podamos aprender y comprender la cultura de los demás, pues ello nos permite sentir que estamos conectados y nos ayuda a avanzar hacia la unidad y la armonía. Al regresar a Canadá, deseo alcanzar una unión plena con los hermanos y, con un mismo corazón, completar cuanto antes la predicación a los ocho mil millones de personas del mundo.
Paige L’Hirondelle, Edmonton, Canadá

El rey Ciro de Persia, al leer en el libro de Isaías que Dios lo ayudaría y lo que llegaría a realizar, se esforzó conmovido por cumplir la profecía. Al escuchar en el culto del Día de Reposo que todos nosotros estamos frente al cumplimiento de la profecía bíblica de “venir volando como nubes y como palomas desde tierras lejanas hacia Jerusalén”, comprendí cuál es la misión que me ha sido concedida y qué grande es esa bendición, y me sentí profundamente emocionada.
En Argentina, muchos miembros participan en misiones de corto plazo a países vecinos; esa también es una manera de cumplir la profecía. Yo también anhelo estar en esa fila, proclamando: “Heme aquí, envíame a mí”. Aunque aún tengo muchas carencias y a veces cometo errores, confío en que podré crecer y convertirme en una gran obrera, porque la Madre siempre me cubre y me fortalece con su amor incesante.
El tiempo feliz que compartí con la Madre en el Instituto de Formación Elohim permanece grabado en mi corazón. Cuánto más dichoso habría sido si el Padre también hubiera estado presente. Oro para convertirme en una hija que encuentre a todos los miembros dispersos de la familia celestial y adelante la culminación del evangelio.
Agustina Ignacio, Lanús, Argentina