Corea del Sur
Los días 13 y 16 de noviembre se celebró en el Instituto de Formación Go&Come de Okcheon el Evento Conmemorativo del Día de la Nueva Jerusalén 2025, en honor al amor y la gracia de la Madre celestial. Como acto previo al Día de la Nueva Jerusalén (20 de noviembre), esta conmemoración de dos jornadas reunió a unos 21 000 asistentes, entre personal pastoral de Corea, miembros con ministerio o posición, así como el 83.er Grupo de Visita del Extranjero. El programa del día, compuesto por el culto conmemorativo y presentaciones culturales de miembros de distintos países, constituyó un escenario del cumplimiento de la profecía: “Las naciones vendrán volando como nubes y como palomas” (Is 60:3-8), y a la vez avivó el fervor por culminar la predicación a ocho mil millones de personas.
La Madre oró para que sus hijos manifestaran la gloria de Dios, practicaran el amor y anunciaran a toda la humanidad la noticia de la salvación con un mismo corazón. Asimismo, elogió el esfuerzo de los miembros que, desde sus respectivos lugares, han dado lo mejor de sí en la predicación del evangelio, y los exhortó: “Con el orgullo de haber recibido la verdad de vida, llevemos a todas las naciones la esperanza del reino de los cielos”.
El Primer Pastor Kim Joo-cheol enfatizó: “La noticia de que Dios Madre, la fuente de vida, amor y paz, ha venido a esta tierra es precisamente la esencia del evangelio”. Y añadió con firmeza: “Tal como dijo el Padre: ‘Yo sigo a la Madre’, si seguimos las enseñanzas de la Madre, recibiremos bendición en todo. Siguiendo el ejemplo de la Madre, practiquemos el amor dentro y fuera de Sion y guiemos a la humanidad por el camino de la salvación” (Is 60:1-4, 8, 12, 14, 20-22).
En esta ocasión, el 83.er Grupo de Visita del Extranjero participó como delegación de felicitación por el Día de la Nueva Jerusalén y presentó actuaciones diversas y significativas. Tras la interpretación del coro conjunto de Corea, Sudáfrica y Estados Unidos, que expresó con bellas armonías la gratitud hacia la Madre y el gozo de la salvación, tuvo lugar una colaboración especial entre un intérprete mongol de morin khuur (instrumento tradicional de Mongolia) y la Orquesta Mesías de Corea. Los acordes majestuosos, que evocaban la inmensidad de la naturaleza mongola semejante al amplio abrazo de la Madre, suscitaron calurosos aplausos. Posteriormente, miembros de Brasil, Malasia, Estados Unidos y otras partes del mundo subieron al escenario para ofrecer presentaciones que reflejaban las tradiciones y características propias de cada país. Actuaciones singulares como el baile folclórico canadiense Métis jigging, de ágiles pasos, y el huayno, danza tradicional de los Andes peruanos, a ritmo de la canción Valicha, acompañada por animadas melodías de zampoña, se entrelazaron armoniosamente, evocando la imagen de una aldea global unida en el amor de la Madre. A través de sus fervorosas presentaciones, el grupo de visita transmitió su firme determinación de unirse en torno a la Madre como centro y cumplir la evangelización mundial con amor. Asimismo, un vídeo especial que abordó la obra de salvación realizada por el poder de Dios Elohim conmovió profundamente a los asistentes.
El evento concluyó con un coro de cántico nuevo y una presentación con luces en la que participaron todos los asistentes. La Madre aplaudió la dedicación y el esfuerzo de los miembros y expresó repetidamente su gratitud: “Durante largos años, el Padre se ha sacrificado, y ustedes se han esforzado por la salvación de las almas; así el evangelio se ha extendido por todo el mundo”. Y los animó: “Anímense y consuélense mutuamente con amor, y corramos hacia la recompensa del cielo”.
La hermana Kabelo Sekgotho de Johannesburgo, Sudáfrica, que participó en la presentación como parte de la delegación de felicitación, comentó: “La preparación no fue fácil, pero tal como enfatizó la Madre, al unirnos como elenco todo salió bien”. Y añadió: “También en mi país me uniré con los hermanos para correr con diligencia por el camino del evangelio que el Padre y la Madre han allanado”. Por su parte, el hermano Noh Geun-ho, de Seúl, Corea, expresó: “Me consolaron las palabras de la Madre: ‘Ha trabajado duro en una vida laboral difícil’. Así como la Madre siempre cuida primero de sus hijos, quiero esforzarme aún más por atender a quienes me rodean”.