Aun en medio del fuego y del agua

10,831 visualizaciones
Escuchar 8:17

A causa del cambio climático, en distintas partes del mundo ocurren cada vez con mayor frecuencia grandes incendios forestales y desastres relacionados con el clima, como tifones e inundaciones. El año pasado, Corea también sufrió graves daños a causa de incendios forestales sin precedentes.

La fuerza destructiva del fuego y de las inundaciones, que arrasan todo a su paso en un instante, es descomunal. No es casualidad que existan expresiones como “furia del fuego” y “furia del agua”. Incluso el ser humano, que se considera el más elevado de todos los seres creados, se siente indefenso ante el poder de la naturaleza. ¿Y qué hay de los animales? Su instinto es huir desesperadamente del lugar en busca de una forma de sobrevivir.

Sin embargo, incluso en medio de esa situación hay seres que desafían su instinto. El ave madre permanece en su nido incubando sus huevos aun en medio de una lluvia torrencial, y protege a sus crías envolviéndolas con su cuerpo aun en medio de las llamas. Se cuenta que, al levantar el cuerpo sin vida de una faisana que había muerto quemada en un incendio forestal, descubrieron que sus polluelos seguían con vida debajo de ella. Hace algunos años, un vídeo conmovió profundamente a la gente: cuando se incendió un establo, una vaca madre se tendió y usó todo su cuerpo para proteger a su ternero de las llamas, soportando el dolor de las quemaduras con tal de salvar a su cría.

El amor paternal y el amor maternal —es decir, un amor que desafía y trasciende el instinto— son la base que ha preservado la vida sobre la tierra. Todas las cosas creadas por Dios reflejan su naturaleza divina (Ro 1:20). El inmenso amor de Dios por la humanidad no se limita al amor de un padre. Si Dios Padre, quien en silencio cargó sobre sí todos los pecados de sus hijos, es el origen del amor paternal, entonces Dios Madre, quien abraza y protege a sus hijos como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas, es el origen del amor maternal.

Dios nos prometió: “Aun en medio del fuego, aun en medio del agua, estaré con vosotros” (Is 43:1-3). Dios Padre no rehuyó el dolor de que su carne fuera desgarrada y su sangre derramada para rescatar a sus hijos del fuego del infierno. Dios Madre llama y reúne a sus hijos en sus brazos de amor y los protege hasta el final en medio de cualquier calamidad. Ya que el Padre y la Madre están con sus hijos, estos disfrutan hoy de paz mientras avanzan hacia el reino de los cielos, refugio de reposo eterno.

Aun en medio del fuego y del agua

8:17
0:00 8:17

Velocidad de reproducción

1x

Esta voz ha sido generada por IA. Pueden producirse ligeras variaciones.