Ved la salvación que Dios hará hoy por vosotros

Éxodo 14

2,068 visualizaciones

Celebrando la pascua, los israelitas finalmente fueron liberados de Egipto, donde habían sido esclavos durante 430 años. Pero su alegría no duró mucho. Faraón cambió de parecer y empezó a perseguirlos con sus carros y caballería. Para empeorar las cosas, el Mar Rojo obstaculizaba su camino.

No podían avanzar ni retroceder. Estando terriblemente aterrorizados, los israelitas clamaron a Dios y se quejaron contra Moisés. Después Moisés los calmó, diciendo:

“No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Dios hará hoy con vosotros; Dios peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.”

Entonces Dios dijo a Moisés:

“Alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.”

Cuando Moisés extendió su vara sobre el mar como Dios le había dicho, sopló un recio viento oriental y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.

El ejército egipcio los persiguió, pero cuando el mar regresó a su lugar y las aguas fluyeron de regreso, todos fueron destruidos. Y cuando los israelitas vieron el gran poder de Dios expuesto contra los egipcios, el pueblo temió a Dios y pusieron su confianza en él y en Moisés su siervo.

No hubo nada que los israelitas pudieran hacer frente al embravecido mar que obstaculizaba su camino. Todo lo que Moisés hizo fue extender su vara como Dios le había ordenado. El “milagro del Mar Rojo” fue el resultado del poder de Dios.

Las obras milagrosas que Dios realiza, están ocurriendo ahora en todo el mundo. Se construye una carretera en un lugar donde hasta hace solo un momento los obstáculos bloqueaban nuestro camino, y el poder de las tinieblas que trataba de atacarnos ferozmente como animales salvajes, retrocede sin poder hacer nada.

Mientras más difícil es la situación, más alumbra el poder de Dios. No seamos precipitados en nuestro corazón para pronunciar palabras de queja, sino con los ojos de fe veamos la salvación que Dios hará por nosotros. La sorprendente obra de salvación que se realiza delante de nuestros ojos, nos ayudará a llenarnos de un asombro aún más profundo y de fe en nuestro Dios Elohim.