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Simbiosis, la sabiduría para vivir juntos

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Todos los seres vivos interactúan entre sí. En cuanto a las relaciones con otros organismos vivos, existe la simbiosis que es la interacción biológica en la que dos organismos de diferentes especies se benefician mutuamente, y el parasitismo que es la relación en la que un organismo se beneficia a expensas de otro. No solo los seres humanos sino también los animales y plantas son incapaces de vivir por sí mismos; este es el principio de la naturaleza.

En la simbiosis, existe el mutualismo en el que dos organismos diferentes se benefician mutuamente, y el comensalismo en el que un organismo se beneficia del otro, pero este no obtiene ningún daño ni beneficio.

El mutualismo beneficia a ambos

El mutualismo se encuentra a menudo entre animales que viven junto con otro tipo de animales. Esta relación se puede hallar fácilmente en el mar.

Las anémonas de mar parecen un ramo de flores de fantasía. Sin embargo, a pesar de su esplendidez, no deseará acercarse a ellas porque tienen nematocistos que contienen veneno en sus tentáculos, el cual lanza a los intrusos y presas. No obstante, los peces payaso no son perjudicados por el veneno de los tentáculos de las anémonas de mar debido a que poseen una membrana mucosa en sus escamas. Los peces payaso, que son bien conocidos por la película Buscando a Nemo, se ocultan rápidamente en las anémonas de mar cuando son amenazados por los depredadores. Las anémonas de mar protegen a los peces payaso lanzando veneno con sus tentáculos a los depredadores que van tras ellos y los paralizan. Esto no es todo. Les proporcionan un sorprendente refugio y comida que les sobra de sus presas. A cambio, los peces payaso atraen a las presas a las anémonas de mar y sirven como barrenderos, limpiándolas. Es por esa razón que los peces payaso también son llamados peces anémona.

Los góbidos y las gambas también son buenos amigos. Los góbidos viven con las gambas en las cavernas que estas excavan, y protegen a las gambas casi ciegas mientras ellas excavan, arriesgando su vida. Cuando aparece un depredador de gambas, los góbidos tocan el extremo de la antena de la gamba con su cola y hacen que esta conozca el peligro, y juntos escapan rápidamente al hoyo, en la arena.

La mayoría de los carroñeros que limpian los cuerpos de otros animales se encuentran en una relación mutualista. Los lábridos, que son peces limpiadores, acicalan a los demás peces frotando sus cuerpos contra ellos, o comiendo suavemente los despojos y parásitos de su piel. El picabueyes y el búfalo africano, el pinzón terrestre pequeño y las tortugas de las Galápagos, y las iguanas marinas y de tierra mantienen una relación simbiótica a través de la limpieza.

Muchos insectos también dependen el uno del otro. Cuando una hormiga toca el cuerpo de un áfido con sus antenas, este secreta de su cuerpo melaza, un líquido rico en azúcar. Las hormigas se nutren de su secreción. A cambio, las hormigas trasladan los huevos de los áfidos a sus moradas de invierno y los protegen. La Acacia cornigera proporciona a las hormigas de acacia un refugio seguro, savia dulce y alimentos con abundante proteína llamada corpúsculo de Belt. A cambio, las hormigas de acacia cortan cualquier tipo de planta que crezca en torno a ella, usando sus dientes afilados. Si un animal trata de comer una hoja del árbol de acacia, las hormigas se agrupan en torno a él, lo muerden y empujan hasta que escapa.

Los escarabajos enterradores y las garrapatas también tienen una relación mutualista. Los escarabajos enterradores entierran los cadáveres de pequeños animales y ponen sus huevos allí. No obstante, a veces otros insectos ponen sus huevos en ellos incluso antes de que entierren el cadáver. Entonces las larvas del escarabajo enterrador tienen que competir con las larvas de otros insectos para alimentarse. Para evitar esto, diferentes tipos de garrapatas están sobre los escarabajos. Cuando un escarabajo enterrador encuentra un animal muerto, las garrapatas bajan a él y comen todos los huevos que otros insectos pusieron, entonces el escarabajo pone sus huevos allí. Las garrapatas suben sobre los escarabajos y se alimentan de la comida que estos encontraron, y las larvas de los escarabajos enterradores pueden crecer bien, ya que no tienen que luchar contra las larvas de otros insectos para alimentarse.

El comensalismo, relación en la que solo un organismo se beneficia del otro

Uno de los ejemplos de comensalismo son los góbidos y los corales. Los góbidos anidan en varios tipos de criaturas marinas como corales, esponjas e incluso erizos de mar que poseen espinas. Los góbidos fantasmas, un género de góbidos, tienen los colores del arcoíris y solo viven en sus corales favoritos. Un góbido fantasma mide tan solo 2,5 cm de longitud, tiene una ventosa en la parte inferior de su vientre y se pega a los corales con firmeza. Ellos consiguen un refugio seguro en los corales, mientras que estos ni se benefician ni pierden nada. Los góbidos fantasmas pueden cambiar sus colores a naranja, amarillo o rosa con puntos azules, dependiendo del color de los corales, de modo que los depredadores no puedan distinguir fácilmente a los góbidos fantasmas ocultos en los corales.

Los crinoides parecen plantas o flores grandes, pero son animales semejantes a las estrellas de mar y erizos de mar. Los crinoideos son nidos para muchos animales, pero estos no obtienen ningún beneficio ni pérdida. Los camarones crinoideos viven solo en los crinoideos. Se esconden allí cambiando el color de su cuerpo, para asemejarse al de ellos. Los crinoideos son perfectos hábitats para muchas criaturas marinas porque a los peces no les gustan los crinoideos, pues emiten sustancias químicas de mal sabor y tienen carne dura.

Los animales que se trasladan utilizando otros animales como medio de transporte y los animales que transportan también tienen una relación biológica de comensalismo. Las rémoras se adhieren a los tiburones o peces grandes, a las tortugas o incluso a los barcos, y viajan largas distancias. Viajan a un lugar nuevo adhiriéndose a otros organismos, mediante el uso de las ventosas que poseen en la parte superior de la cabeza. También pueden esconderse debajo de otros organismos cuando se encuentran con depredadores.

Todos los organismos que viven en la naturaleza tienen que vivir con otros organismos. Los animales mencionados anteriormente son solo una pequeña parte de los animales que viven con otros animales en una relación simbiótica.

A medida que se destruye el medio ambiente, los organismos siguen desapareciendo. Según un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), aproximadamente 20 219 especies de fauna y flora están en peligro de extinción. La mitad de los anfibios, una tercera parte de los arrecifes de coral, una cuarta parte de los mamíferos, una quinta parte de las plantas y el 13 % de las aves están en peligro de extinción. Cuando una especie desaparece, otras especies que se encuentran relacionadas con ella también desaparecen. A través de las relaciones simbióticas de los organismos, podemos aprender la lección de que los seres humanos también llegarán a la destrucción si no vivimos en armonía unos con otros. Se necesita sabiduría para vivir juntos tanto en la naturaleza como en el mundo humano.

Referencias
Bridget Giles, Lodgers and Cleaners (Arrendatarios y limpiadores)
Kieren Pitts, Hitchers and Thieves (Autoestopistas y ladrones)