La Gran Asamblea de la Pascua, la Fiesta de los Panes sin Levadura y el Día de Resurrección 2026

Grabando en el corazón el amor de las fiestas y renovando el compromiso de salvar a la humanidad

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Dios instituyó siete fiestas solemnes organizadas en tres tiempos, desde la Pascua hasta la Fiesta de los Tabernáculos, para la salvación de la humanidad. Cada una de estas fiestas, cuyo origen se remonta a las obras de Moisés en el Antiguo Testamento, es también una profecía que revela la obra de salvación que Jesucristo llevaría a cabo. La Iglesia de Dios guarda fielmente las siete fiestas solemnes anuales conforme a los estatutos registrados en la Biblia, y proclama el amor de Dios y la esperanza del reino celestial que se encuentran en ellas.

Con la Gran Asamblea de la Pascua celebrada en la noche del 1 de abril (el día 14 del primer mes según el calendario sagrado), se dio inicio a las fiestas anuales del año 2026. El 2 (el día 15 del primer mes según el calendario sagrado), se llevó a cabo la Gran Asamblea de la Fiesta de los Panes sin Levadura; y el 5 (el día siguiente del primer Día de Reposo después de la Fiesta de los Panes sin Levadura), la Gran Asamblea del Día de Resurrección, celebradas en orden. Los miembros de las Iglesias de Dios de 175 países del mundo guardaron con devoción las fiestas, dando gracias a Dios por haber permitido las verdades de la salvación.

Iglesia de Santiago, República Dominicana
Iglesia de Naucalpan, México
Iglesia de La Molina, Lima, Perú

El secreto de la vida eterna, el día en que se come del fruto de la vida: Gran Asamblea de la Pascua

La Pascua del nuevo pacto es la fiesta que Jesús anhelaba guardar junto con sus discípulos antes de padecer en la cruz (Lc 22:14-15). Esto es porque en la Pascua está prometida la vida eterna, indispensable para entrar en el reino de los cielos.

En la Gran Asamblea de la Pascua celebrada en el Templo de la Nueva Jerusalén en Pangyo, la Madre dio gracias y gloria al Padre, quien otorgó la vida eterna a sus hijos mediante la Pascua y les permitió entrar en el reino de los cielos. Oró con fervor para que sus hijos, siguiendo el ejemplo del amor contenido en las fiestas, proclamaran con diligencia el mensaje de salvación a quienes viven con miedo de los desastres, y así compartieran la verdadera felicidad y esperanza.

Antes de la Ceremonia de la Santa Comunión, se llevó a cabo la Ceremonia del Lavado de Pies conforme a la enseñanza de Jesús, quien lavó los pies de sus discípulos antes de la cena (Jn 13:3-10). La Madre, humillándose, lavó personalmente los pies de los miembros, quienes a su vez se lavaron los pies unos a otros, siguiendo el ejemplo del servicio.

En el culto de la Ceremonia de la Santa Comunión que siguió, el Primer Pastor Kim Joo-cheol recordó a los miembros las bendiciones y el valor contenidos en la Pascua a través de la historia del huerto del Edén. En el Edén había no solo el árbol de la ciencia del bien y del mal, sino también el árbol de la vida, cuyo fruto otorgaba vida eterna a quien lo comiera. Sin embargo, tras el pecado de Adán y Eva al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, Dios cerró el camino al árbol de la vida para los pecadores y comenzó la historia de la muerte (Gn 2, 3). El Pastor Kim Joo-cheol explicó: “El hecho de que la humanidad no haya conocido el secreto del árbol de la vida durante tantos siglos se debe a que solo Dios puede volver a abrir ese camino”, y dio a conocer el significado de la fiesta: “La Pascua es la verdad mediante la cual se participa en la carne y la sangre de Jesús, quien es la realidad del árbol de la vida, para obtener la vida eterna, convertirse en hijos de Dios y librarse de la última plaga” (Mt 13:34-35, Jn 6:49-54, Mt 26:17-28, Lc 22:7-20, 1 Co 11:20-26). Además, pidió participar en la Santa Comunión con gratitud, señalando que “la Pascua es la mejor noticia, el evangelio, para la humanidad que ha vagado en busca del camino hacia la vida eterna”.

Iglesia de Edmonton, Canadá
Iglesia de Parañaque, Filipinas
Iglesia de New Windsor, NY, EE. UU.
Templo de la Nueva Jerusalén en Pangyo, Corea

Los miembros comieron el pan y bebieron el vino de la Pascua, recordando el supremo amor y sacrificio de Dios, quien estableció la Pascua del nuevo pacto con su cuerpo que sería clavado en la cruz al día siguiente y con su sangre que sería derramada en la cruz, otorgándoles así el fruto del árbol de la vida.

Tras el culto, la Madre recordó el mandato de Jesús de “ir y enseñar a todas las naciones a guardar el evangelio”, e instó a los miembros: “Hay muchas personas que aún no han escuchado la preciosa verdad de la vida. Demos a conocer la Pascua del nuevo pacto también a ellos para que reciban la bendición juntos”.

Iglesia de Windhoek, Namibia
Iglesia de Sídney, Australia
Iglesia de Fukuoka, Japón

Grabar en el corazón el sacrificio de Cristo: Gran Asamblea de la Fiesta de los Panes sin Levadura

Después de guardar la Pascua, Jesús fue arrestado esa noche, interrogado ante el concilio y, al día siguiente, en la Fiesta de los Panes sin Levadura, fue crucificado, padeció y falleció. La Biblia explica que ese sacrificio fue para redimir los pecados de la humanidad (Mt 20:28).

En la Gran Asamblea de la Fiesta de los Panes sin Levadura, la Madre expresó su profunda gratitud por el sacrificio del Padre, quien soportó voluntariamente la agonía de la muerte por sus hijos pecadores del cielo, y manifestó su deseo de que todos los hijos siguieran el ejemplo de ese sacrificio y amor, y se dedicaran a la salvación de las almas.

El Primer Pastor Kim Joo-cheol predicó: “No debemos olvidar cuánto nos amó Jesús, hasta el punto de entregar su propia vida” (Is 53:1-11, Ef 2:1-8, Ga 3:13-14). Y enfatizó: “Los miembros de la Iglesia primitiva, que grabaron profundamente en su corazón el sacrificio de Cristo, proclamaron la verdad sin doblegarse ante las pruebas de la muerte. Recordemos eternamente las huellas del gran amor que el Padre y la Madre nos han dejado, cuidemos con amor a los hermanos que están a nuestro lado, y guiemos con misericordia a la salvación a quienes vagan sin conocer la verdad” (Mt 16:24, 1 P 2:19-25, 5:7-10, Ga 6:14-17, Hch 21:10-13, He 11:33-40).

En ese día, los miembros renovaron su fe honrando el sacrificio de Cristo mediante el ayuno, conforme a las palabras de Jesús: “Vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán” (Mr 2:20).

Camino del evangelio que avanza con la vista puesta en un glorioso futuro: Gran Asamblea del Día de Resurrección

Jesús resucitó al tercer día de haber muerto en la cruz y sido sepultado. Ese asombroso acontecimiento fue el punto de partida que marcó un gran giro en el evangelio para la Iglesia primitiva hace dos mil años. Los miembros levantaron la fe que había decaído tras la pasión de Jesús mediante la esperanza en la resurrección, y proclamaron con rapidez y valentía a Cristo, quien otorga esa bendición a quienes creen.

En la Gran Asamblea del Día de Resurrección, que conmemoró la historia de hace dos mil años, la Madre ofreció una oración de gratitud y gloria al Padre, quien sembró en sus hijos la esperanza viva de la resurrección. Expresó su deseo de que los hijos lograran una resurrección de fe, completando sus carencias y renaciendo plenamente, para abrir así el camino de la salvación a muchos y retribuir la gracia de Dios.

El nombre del Día de Resurrección en el Antiguo Testamento es la Fiesta de las Primicias. El Primer Pastor Kim Joo-cheol manifestó: “Jesús resucitó como las primicias de los que durmieron, cumpliendo así la profecía de la Fiesta de las Primicias, y nos enseñó que la humanidad, destinada a la muerte, puede disfrutar de la gloria de la resurrección y la transformación en la fe. Si seguimos a Dios con rectitud, también nosotros participaremos en la gloriosa resurrección”. Asimismo, recalcó: “Incluso cuando los miembros que presenciaron los sufrimientos de la cruz cayeron en la desesperación, Dios ya estaba preparando para ellos el mensaje de esperanza de la resurrección. También nosotros, aunque enfrentemos pruebas, no nos desanimemos, sino miremos hacia el futuro en el que está prometida la gloriosa resurrección y esforcémonos por proclamar el evangelio” (Mt 28:1-10, 1 Co 15:12-20, 50-58, 1 Ts 4:13-18, Fil 3:20-21).

Iglesia de Viena, Austria
Iglesia de Masai, Malasia

Después del culto, los miembros compartieron el pan del Día de Resurrección con gratitud a Dios. Esto siguió el ejemplo de Jesús, quien el día de su resurrección se apareció a dos discípulos que iban camino a Emaús y les abrió los ojos espirituales al partir el pan con ellos (Lc 24:13-34).

La Madre alentó a los hijos que habían guardado las fiestas una tras otra y los bendijo: “Aunque la vida en esta tierra sea agotadora, una vida gloriosa y eterna en el reino de los cielos nos espera, así que animémonos con esa alegría”.

Los miembros de todo el mundo que reflexionaron sobre las bendiciones y enseñanzas contenidas en cada fiesta, renovaron su determinación de dar lo mejor de sí en la proclamación del mensaje de salvación que toda la humanidad aguarda.

Iglesia de Marietta, GA, EE. UU.

“Este año guardé la Pascua por primera vez. Sobre todo, estoy muy feliz de haber recibido la bendición de ser hijo de Dios. Predicaré el evangelio con fervor para que más personas puedan conocer a Dios Padre y Dios Madre y guardar juntos la Pascua, que es la verdad de la vida”. Ángel Pérez, de Los Ángeles, CA, Estados Unidos

“Al guardar esta Pascua, pensé mucho en las personas a mi alrededor que aún no han escuchado la verdad. Deseo fervientemente que ellas también guarden la Pascua, que contiene el amor de Dios, y reciban la salvación juntos”. Esther Müller, de Berlín, Alemania

“Al salir del ejército y guardar las fiestas en Sion, sentí emociones muy especiales. Me comprometí a dedicarme a la salvación de las almas con el corazón del Padre, quien hizo tantos sacrificios para restaurar el nuevo pacto. Siendo joven como el rocío del alba, quiero contribuir al evangelio en Europa y cumplir ese propósito”. Kim Hyeon-du, de Uijeongbu, Corea

“Me siento orgullosa de ser miembro de la Iglesia de Dios que, conforme a la palabra de la Biblia, guarda las fiestas del nuevo pacto y guía a la humanidad hacia la salvación. Pensando en el gran amor que Dios nos ha brindado, me esforzaré en la salvación de las almas”. Cécile Ezin, de Cotonú, Benín

※ Puede encontrar más información, incluido el origen de cada fiesta, en la “Enciclopedia de conocimiento de la Iglesia de Dios”.