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El significado del Día de Reposo

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Para hacer cerámica se requiere un extenso proceso: moldear y dar forma, glasear y secar, cocer y volver a cocer en el horno hasta que esté completo. Del mismo modo, para que nazca una vida también hay un proceso de creación dentro del útero durante unos nueve meses.

En el mundo físico visible, todo debe atravesar un proceso de arduo trabajo para llegar a estar completo. De la misma manera, en el mundo espiritual invisible, Dios está trabajando extensamente para convertirnos en seres perfectos. Cada Día de Reposo, Dios derrama abundantes bendiciones y da nuevas fuerzas para que no nos falte nada como ciudadanos del cielo. Pensando en ese amor de Dios, reflexionemos sobre el significado del Día de Reposo.

Los pecadores espirituales pueden ser santos a través del Día de Reposo

Nacimos en esta tierra porque pecamos en el cielo. Por esta razón, Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido.

“[…] Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” Mt 9:13

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” Lc 19:10

Para encontrar a los que se habían perdido, Jesús oró muy de mañana y nunca dejó de predicar (Mr 1:35-39). Jesús vivió de esta manera para lograr su propósito fundamental de salvar al mundo.

Ya que Jesús vino a buscar y salvar “lo que se había perdido”, podemos comprender que originalmente éramos ángeles que vivían en el reino de los cielos con Jesús. El libro de Isaías nos da a conocer parcialmente el pecado que cometimos en el cielo.

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” Is 14:12-14

Satanás deseaba ser como el Altísimo y elevar su trono por encima del trono de Dios, y numerosos ángeles cayeron en la trampa de la tentación de Satanás y pecaron contra Dios. Como resultado, todos fueron arrojados a la tierra. Éramos esos pecadores espirituales que, habiendo perdido el discernimiento, pecaron sin intención en el cielo y se levantaron en contra de Dios. Considerando esto, mientras vivimos en la tierra no hay nada más importante que recibir el perdón de los pecados y regresar al cielo.

A fin de recuperar nuestro discernimiento y restaurar nuestro estado angelical original, Dios estableció el pacto. El Día de Reposo es una parte del pacto que Dios hizo con nosotros, es decir, uno de los mandamientos de Dios.

“Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” Gn 2:1-3

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. […] Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” Ex 20:8-11

Desde la creación del mundo, Dios prometió bendecirnos y santificarnos a través del Día de Reposo. Además, tenemos la oportunidad de conmemorar el poder del Creador y reconocer a nuestro Dios correctamente. En este día santo, nuestras transgresiones y pecados sin intención cometidos contra Dios son limpiados y nuestros corazones y mentes impuros son purificados y renovados.

Entre los diez mandamientos, Dios nos ha dado el Día de Reposo como el cuarto mandamiento. Él nos ordenó que no olvidemos el Día de Reposo, sino que lo recordemos santificándolo. Solo si observamos el Día de Reposo y nos volvemos santos, podremos recuperar nuestro discernimiento espiritual para caminar rectamente por el camino de la salvación y evitar la tentación de Lucifer, hijo de la mañana. Seamos conscientes de ello o no, Dios nos santifica continuamente cada Día de Reposo.

El Día de Reposo, una señal entre Dios y su pueblo

El Día de Reposo es una ley preciosa dada solo para el pueblo de Dios. Dios aparta a su pueblo y lo consagra mediante el Día de Reposo.

“Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá.” Ex 31:13-15

En los tiempos del Antiguo Testamento, Dios ordenó que cualquiera que profanara el Día de Reposo fuera condenado a muerte. A través de la severidad del castigo por quebrantar el Día de Reposo, podemos entender cuánto quiere Dios que seamos santificados y salvos mediante la observancia del Día de Reposo.

Por consiguiente, el Día de Reposo es un mandamiento de Dios que nunca debemos olvidar. Dios no nos dio el Día de Reposo para abrumarnos, sino para darnos vida recordándonos correctamente el estado espiritual en el que estábamos cuando fuimos engañados por Satanás y ayudándonos a comprender qué es el pecado y qué es la justicia y el bien.

“y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá. Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.” Ez 20:11-12

El Día de Reposo sirve como una señal clara para reconocer al pueblo de Dios. Al guardar el Día de Reposo, llegamos a conocer a Dios que nos santifica, y Él nos reconoce como su pueblo.

Dios bendice a las personas que se acuerdan del Día de Reposo para santificarlo y les abre el camino para que entren en el descanso eterno. Es imposible recibir la bendición de la vida eterna y la salvación sin guardar el Día de Reposo. Debemos grabar el Día de Reposo, que es una señal entre Dios y su pueblo, en lo profundo de nuestro corazón y guardarlo, para que podamos tener comunión con Dios en reverencia y convertirnos en santos que le teman.

Satanás se opone a Dios al impedir que las personas guarden el Día de Reposo

Dios estableció la ley del Día de Reposo para salvarnos. Satanás, el diablo, engaña a la gente con mentiras para seguir conduciendo almas a la muerte. En consecuencia, muchas personas en el mundo no pueden discernir entre la verdad y la falsedad y han estado desechando los decretos de Dios al descuidar las leyes de la vida establecidas por Él.

“porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón.” Ez 20:16

“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: […] Hay conjuración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas y honra, multiplicaron sus viudas en medio de ella. Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos. Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas.” Ez 22:23-27

Los falsos profetas que violan las leyes de Dios son como leones rugientes o lobos que intentan devorar las almas de las personas. Ellos obstaculizan la obra de la salvación al cambiar las leyes y los estatutos de Dios y ahora están engañando activamente a las personas en todas partes del mundo para impedirles tener una fe recta. Por eso, Dios está muy enfadado con ellos.

Dios es profanado en medio de las personas que dicen creer en Él pero no guardan el Día de Reposo. Hace dos mil años, personas que creían en Dios, como los fariseos, los sumos sacerdotes y los escribas, insultaron y persiguieron a Jesús que vino a la tierra para la salvación de la humanidad. Lo mismo está sucediendo nuevamente en esta época. Los supuestos cristianos condenan y tildan de herejes tanto a Dios que ha venido a enseñar la verdad como a los santos que guardan los mandamientos de Dios.

Sin importar cuánto tiempo alguien haya creído en Dios, si desprecia y profana el Día de Reposo, no recibirá sabiduría ni conocimiento correctos para reconocer a Dios. Las personas que están bajo el engaño de Satanás no pueden ser liberadas por sus propias fuerzas. No obstante, al guardar las leyes de Dios, podemos arrepentirnos de nuestros pecados, volvernos santos y tener una comprensión correcta de Dios.

“Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.” Dn 7:24-25

En el cielo, Satanás se opuso al Altísimo Dios y engañó a muchos ángeles. En la Tierra, continúa engañando a muchas personas para que se opongan a Dios y lo profanen. Por esta razón, numerosas iglesias abandonan el Día de Reposo bíblico y guardan el culto dominical, aunque afirman servir a Dios.

Los mandamientos de Dios son como gotas espirituales que alumbran los ojos (Sal 19:8). Con solo verificar si el Día de Reposo se guarda o no, podemos distinguir fácilmente qué iglesia sigue las enseñanzas de la Biblia y darnos cuenta de qué tipo de personas está guiando Dios hacia el camino de la salvación.

Los apóstoles siguieron a Jesús, el Señor del Día de Reposo

Dios es la fuente de nuestra fe. La verdadera fe consiste en seguir las enseñanzas y los ejemplos de Dios exactamente como son.

“[…] porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.” Mt 12:6-8

Jesús estableció el Día de Reposo y declaró que Él es el Señor del Día de Reposo. Jesús mismo dio el ejemplo de guardar el Día de Reposo en los días de la iglesia primitiva. Esto fue para mostrar que podemos discernir correctamente la voluntad de Dios cuando guardamos el Día de Reposo.

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. […]” Lc 4:16-21

Observar el Día de Reposo era la costumbre de Jesús. En este día, Dios limpia todo lo impuro en nuestros corazones y mentes y nos permite acumular bendiciones más grandes y llenas de gracia en el mundo espiritual invisible. Asimismo, a través del poder invisible e intangible de Dios, se predica el evangelio del reino de Dios y se abre el camino a la salvación.

Por las razones anteriores, los apóstoles guardaban el Día de Reposo todas las semanas siguiendo el ejemplo de Jesús.

“Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.” Hch 17:2-3

“Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos.” Hch 18:4

Así como recibimos las enseñanzas de Dios a través de la Biblia todos los Días de Reposo, el apóstol Pablo enseñó las palabras de Dios en las sinagogas todos los Días de Reposo. Por lo tanto, a través de los registros de la iglesia primitiva, podemos ver que el Día de Reposo se guardaba continuamente. Además, Jesús dice en el libro de Mateo: “Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo”. Jesús nos enseña que el Día de Reposo debe recordarse y observarse hasta el día del juicio (Mt 24:20-21).

Debemos aferrarnos al Día de Reposo, dado que Dios nos ha dado este día como el camino a la vida. Si no hubiéramos recibido las promesas de Dios a través del Día de Reposo, todavía estaríamos en la oscuridad, caminando sin rumbo fijo en la fe sin conocer la providencia de la salvación, ni el amor ni la bendición de Dios.

Dios nos dice a su pueblo que salgamos de Babilonia sin detenernos para que no seamos partícipes de sus pecados o plagas (Ap 18:4). Nosotros, que hemos respondido al llamado de Dios y hemos venido a Sion, debemos dar gracias y gloria a Dios Elohim aún más por bendecirnos a través del Día de Reposo en Sion. Además, debemos predicar sin demora a las personas que piensan erróneamente que están adorando a Dios correctamente sin observar el Día de Reposo. Debemos hacerles saber que nuestro Padre y nuestra Madre celestiales, los Señores del Día de Reposo, han descendido a la tierra. Les pido a todos que sean santos que entreguen la palabra del agua de la vida que bendice y santifica a toda la humanidad.