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La alegría más grande

M. Dorjdagva, desde Ulán Bator, Mongolia

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¡Cabello largo por debajo de los hombros, barba, chaqueta vaquera, gafas de sol y botas de vaquero! Este era yo antes de recibir la verdad. Me dejé crecer el cabello y la barba, porque en ese entonces estaba filmando una película. Como actor, participé en muchas películas, e hice una o dos yo mismo. Me sentía satisfecho con mi talento y vivía de acuerdo con mi nivel, sin pensar en la forma en que otras personas me veían.

Sin embargo, era diferente cuando se trataba de religión. Aunque decía creer en Dios y conocer la Biblia, esta no tenía sentido cuando la leía. Aunque mi pastor realmente no me enseñaba la Biblia, creía en él más que en Dios, pero a menudo me frustraba y sentía que algo faltaba.

Un día, uno de mis compañeros de la universidad me llamó. Empezamos a hablar de la iglesia, por teléfono. Me afirmó que yo no podía tener la vida eterna en mi iglesia. Desde ese día, mi amigo y yo a menudo conversábamos de la Biblia y la iglesia.

Un día, dijo que vendría a encontrarse conmigo. No obstante, le dije que iría, y fui a su iglesia, la Iglesia de Dios. La iglesia estaba limpia y las personas eran muy amables y educadas. Todo se sentía muy refrescante, pero no mostré mi impresión. Miré mi reloj y le dije a mi amigo “tengo 15 minutos”, y me senté. Entonces alguien allí me hizo algunas preguntas. Una de las preguntas que casi me hizo reír fue: “¿Ha recibido el perdón de pecados?”, y pensé: “¡He estado asistiendo a la iglesia por muchos años! ¿Quién tendría el perdón de pecados si no fuera yo?”.

Sin embargo, después de estudiar la Biblia, me sentí agotado y confundido. Ya había pasado una hora, pero quería escuchar más la palabra. Traté de no demostrar lo que estaba pensando, pero entonces él me preguntó si sabía acerca de Dios Madre.

“¿Dijo que tenemos Dios Madre? ¿De qué está hablando? ¡Solo hay un Dios! ¿Cómo se atreve a decir eso sin temor? Si existe Dios Madre, ¡muéstremelo!”

Perdí la paciencia y le grité. Sin embargo, quedé desconcertado después de estudiar acerca de Dios Madre, que estaba claramente testificada en la Biblia. De repente, sentí temor ante la idea de haber estado perdiendo algo importante. Parecía que las puertas del reino de los cielos se cerrarían si no aceptaba al verdadero Dios mientras me quedaba atrás.

Viendo el vídeo de presentación de la iglesia, grité inconscientemente en mi mente: “Madre”. No podía estar quieto, deseando ser abrazado por la Madre celestial como las personas del vídeo. Mi arrogancia había desaparecido, y mi corazón se llenó de temor a Dios. Quería estudiar más, pero tuve que concertar una cita para el día siguiente porque no tenía más tiempo ese día.

No pude dormir esa noche. La luz del día llegó cuando todavía estaba absorto por una alegría desbordante y temor. Hice a un lado todo y corrí a la Iglesia de Dios. Ese día, estudié las sorprendentes profecías de la Biblia sobre el Padre celestial que vino a esta tierra por segunda vez. Me convertí inmediatamente en hijo de Dios Elohim.

Después de recibir al verdadero Dios, me sentí como una nueva persona física y mentalmente, y sentía que estaba lleno del aliento de vida de Dios por todo el cuerpo; mi corazón, huesos, médula, etc. Me concentré en la palabra de la Biblia, y a los pocos días guie tres almas a Sion. Sentía una verdadera paz en mi alma, dando gracias a la Madre por abrazar a este hijo arrogante y pecador.

Cuando comprendí el valor de la verdad, pensé en las personas de mi antigua iglesia. Puesto que todavía no conocían la verdad, les predicaba diligentemente la palabra para guiarlos a Sion. Pensé que todos la comprenderían, porque todas las enseñanzas eran de la Biblia. Sin embargo, la realidad era diferente. Algunos de ellos se convirtieron en miembros de la familia celestial, pero muchos se burlaban de mí y me obstaculizaban. Cuando los vi llamando falsedad a la indiscutible verdad, pude entender lo mucho que el Padre y la Madre deben de haber sufrido cuando vinieron a esta tierra para salvarnos, y lo mucho que nos amaban; se me hizo un nudo en la garganta. Di gracias al Padre y a la Madre por abrir mi corazón para entender la verdad, y me sentí muy mal por los que no recibían al verdadero Dios.

Me sucedieron algunas dificultades, pero no me avergonzaba de predicar la verdad. Me mantuve firme en la fe y predicaba con valentía el evangelio como hijo de Dios Todopoderoso, que gobierna todo el universo. El Padre y la Madre me concedieron desbordantes bendiciones permitiéndome llevar muchos frutos.

Gracias a Dios, la mayoría de las almas que fueron guiadas a la verdad llegaron a ser obreros del evangelio, y ahora están llevando a cabo fielmente sus misiones: uno de mis compañeros actores pronto iba a graduarse de la universidad teológica. Sin embargo, recibió la verdad con la ayuda de Dios, y ahora está realizando su deber en el evangelio. Dios abrió mi boca, aunque me faltaba en muchos aspectos, y me permitió guiar a muchos hermanos y hermanas a Sion. Cuando los veo administrar una Casa-Iglesia, alabar a Dios como miembros del coro, acompañar al coro en el piano, y rendir culto hermosamente, me siento enormemente agradecido al Padre y a la Madre.

Hubo una persona que me hizo pasar el momento más difícil hasta que fui guiado a Sion: mi esposa. Ella iba periódicamente a una iglesia protestante, pero inexplicablemente, se disgustaba mucho cada vez que trataba de hablarle de la Biblia. Gracias a Dios, mi hijo entendió la verdad de inmediato a pesar de ser joven, y oró conmigo por mi esposa. Después de orar por un año, mi esposa finalmente vino a Sion. Posteriormente, llegué a saber por qué había actuado de la manera que yo no podía entender. Fue porque el pastor de su iglesia le había dicho que nunca me escuchara. Di gracias a Dios una y otra vez por guiar a mi esposa a Sion sin ningún percance pese a dichos obstáculos. Mi esposa ha crecido en la fe, y ahora ayuda en la obra del evangelio. Esperaba y oraba con ansiedad para que toda mi familia hiciera la obra de Dios. Estoy muy feliz y agradecido de que Dios haya respondido mi oración.

El Padre y la Madre siempre responden mis oraciones. Desde que recibí la verdad, oré durante muchos años para que el evangelio se predicara en mi ciudad natal, y se ha hecho realidad. En el verano de 2014, se llevó a cabo una reunión de predicación en Sion, y empezamos a predicar en diferentes áreas. Me uní al primer equipo misionero de corto plazo que se formó en ese momento. Predicando fuertemente sin descanso durante dos semanas junto con los miembros del equipo, pude guiar veintidós almas a la verdad. El primer día de la misión de corto plazo, nevó mucho aunque era un día de primavera, y el autobús no pudo llegar a la cima de la montaña. Así que terminamos bajando del autobús y caminamos hasta la cima cubierta de nieve durante tres horas con ropa delgada. Ahora, una Casa-Iglesia está establecida allí. Antes, la hermana que ahora se hace cargo de la Casa-Iglesia administraba una casa-iglesia protestante. No solo la hermana entendió la verdad, sino que sus cinco hijas y su madre, que tiene más de ochenta años de edad, se convirtieron en hijas de Dios.

Esta gran bendición jamás la habría conseguido con mi fuerza. Solo seguí al Padre y a la Madre, pensando que debía predicar rápidamente esta preciosa noticia sin demora. Cuando estaba en la escuela, no me interesaba estudiar, ni era bueno en ello. Sin embargo, he utilizado varios cuadernos, estudiando la palabra de Dios, lo cual nunca antes había hecho. Cada vez que veo los cuadernos, puedo sentir lo alegre que estuve cuando recibí la verdad de Dios. El Padre y la Madre me consolaron con muchos talentos, viendo lo feliz que estaba en Ellos como un niño pequeño y lo mucho que traté de obedecer su palabra: “Prediquen a todo el mundo”. Apreciaré el amor y la gracia del Padre y la Madre, y recorreré el camino de la fe con humildad.

Trabajando como actor, sentí alegrías pequeñas y grandes, y una vez recibí el premio del presidente. Sin embargo, esa alegría no se puede comparar con la alegría que siento al predicar el evangelio y acumular premios celestiales. Siento la alegría más grande de mi vida aquí en Sion.

Puesto que Dios me ha permitido la vida eterna, el mejor premio, haré mi mejor esfuerzo para el evangelio hasta cambiar por completo y entrar en el reino de los cielos. Padre y Madre, soy imperfecto en muchos aspectos, pero por favor ayuden a este hijo a recibir infinitos premios del cielo.