Los jóvenes trabajadores llevan una vida intensa día a día como pilares de la sociedad y la economía. Para que pudieran aprovechar al máximo la etapa dorada de su vida basándose en la palabra de la Biblia, la Iglesia de Dios fundó en 2015 el programa educativo ABIT (Academia Bíblica Internacional para Trabajadores). Hoy, la ABIT se ha consolidado como un programa integral que abarca no solo una educación bíblica de calidad, sino también misiones en el extranjero, servicio voluntario y diversas actividades, y goza de gran aceptación entre los jóvenes de la Iglesia de Dios en todo el mundo.
La Ceremonia de Ingreso en la ABIT 2025, celebrada el 14 de septiembre en el Instituto de Formación Go&Come de Okcheon, fue una ocasión para mirar atrás a los últimos diez años recorridos junto a la ABIT y vislumbrar una visión aún mayor para el futuro. Al evento asistieron aproximadamente 10 000 personas, incluyendo jóvenes trabajadores, universitarios y estudiantes de secundaria próximos a graduarse e incorporarse al mercado laboral, maestros del área de jóvenes y de estudiantes y personal pastoral de Corea.
En la primera parte, el culto, la Madre bendijo a los jóvenes con sus oraciones para que, con la palabra de Dios siempre presente en su corazón, se convirtieran en profetas capaces de guiar a muchas personas por el camino recto. Los exhortó: “Ustedes son profetas llamados especialmente por Dios”, y los instó a que, incluso en los momentos difíciles, recordaran al Padre y siguieran el camino lleno de significado que Él trazó al entregarse a la salvación de la humanidad.
El Primer Pastor Kim Joo-cheol animó a los presentes: “Al recibir a Dios, nuestra vida se llenó de una bendición incomparable con cualquier cosa del mundo. Que la educación de la ABIT los ayude a grabar aún más profundamente ese valor en el corazón, para que transmitan y practiquen el amor de Dios también en sus lugares de trabajo y construyan un futuro que brille eternamente como las estrellas” (Ga 2:20, Dn 12:1-3).
Un total de 85 miembros de 20 países y una iglesia local, que se destacaron en diversos ámbitos, como el alto rendimiento educativo y el servicio voluntario de ASEZ WAO, el Grupo de Jóvenes Trabajadores Voluntarios de la Iglesia de Dios, recibieron el premio. La Madre premió a cada uno de los ganadores y los felicitó.
La tercera parte fue un acto conmemorativo en el que, a través de noticias, vídeos, presentaciones y un panel de debate, se presentó el recorrido de los últimos diez años durante los cuales los participantes de la ABIT han irradiado una influencia positiva practicando las enseñanzas de Dios dentro y fuera de sus lugares de trabajo. El programa ABIT, implementado por primera vez en Corea, se ha expandido a nivel internacional y actualmente opera también en países como Estados Unidos, Perú y Sudáfrica. Por su parte, el servicio voluntario de ASEZ WAO, llevado a cabo en paralelo con la formación, ha alcanzado más de 3200 actividades y ha sido reconocido con 670 premios, como distinciones y certificados de agradecimiento de gobiernos e instituciones de distintos países. Al ver en conjunto toda esa trayectoria, los nuevos ingresantes se llenaron de visión y entusiasmo, mientras que los estudiantes en curso encontraron una profunda satisfacción.
Para cerrar el evento, los participantes ofrecieron una actuación que expresaba su compromiso de transmitir las bendiciones de Dios a los trabajadores de todo el mundo. La Madre los alentó: “En esta ceremonia de ingreso se percibió el fervor propio de quienes parten con una gran misión. Espero que de ahora en adelante sigan alegrando cada vez más a Dios con una fe que se traduce en acción y sean abundantemente bendecidos”.
La hermana Kim A-ri, de Osan, Corea, recién incorporada al mundo laboral, compartió sus pensamientos: “Acababa de entrar a trabajar y tenía muchas preocupaciones, pero ver a los hermanos mayores fijarse metas apoyándose en Dios y llevarlas a cabo me llenó de valor”. La hermana Kim Sin-hyeong, de Mandaluyong, Filipinas, quien lleva un año y medio trabajando en el extranjero, dijo: “Las barreras culturales e idiomáticas eran más altas de lo que esperaba, pero al practicar la palabra de Dios como la consideración, el respeto y el servicio, mis compañeros abrieron el corazón enseguida. También me esfuerzo por compartir con ellos la buena nueva de la salvación”. El hermano Lee Su-hyeong, de Seúl, Corea, señaló: “Cada año, la ceremonia de ingreso en la ABIT me ayuda a reflexionar sobre mí mismo y retomar el rumbo. Animo a los jóvenes que acaban de comenzar su vida laboral a que también tracen una visión clara y vivan este tiempo de manera significativa”.
En cumplimiento de la profecía: “Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder”, estos jóvenes han traspasado las barreras del lugar de trabajo para recorrer cada rincón del planeta, y cumplen el papel de ser la luz y la sal del mundo. Tomando los últimos diez años como cimientos, se preparan para dar un nuevo y gran salto adelante.