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abril 4, 2021

La Gran Asamblea de la Pascua, la Fiesta de los Panes sin Levadura y el Día de Resurrección 2021

Las fiestas del nuevo pacto, que contienen esperanza y bendiciones como la luz del sol primaveral, se celebraron en línea en todo el mundo

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A medida que la COVID-19 entra en su segundo año, la sensación de alienación y desesperación que cada individuo siente debido al aislamiento ha empeorado. No obstante, la esperanza está destinada a florecer en medio de las pruebas, así como llega la primavera después de un frío invierno. La Pascua, la fiesta de Dios, que se celebra todos los años, contiene esperanza y promesa como la luz del sol primaveral: el perdón de los pecados, la salvación y la bendición de la vida eterna.

La Gran Asamblea de la Pascua se celebró en 175 países de todo el mundo al anochecer del 27 de marzo (el día 14 del primer mes según el calendario sagrado). Los miembros de la Iglesia de Dios de todo el mundo celebraron la Pascua en línea en casa con sus familiares o individualmente cumpliendo estrictamente las normas de prevención de la COVID-19, deseando que las bendiciones de Dios lleguen a toda la humanidad que sufre por la COVID-19 y varios otros desastres. La Fiesta de los Panes sin Levadura el 28 de marzo (el día 15 del primer mes según el calendario sagrado) y el Día de Resurrección el 4 de abril (el día siguiente del primer Día de Reposo que viene después de la Fiesta de los Panes sin Levadura) también se celebraron en su mayoría en línea.

La Gran Asamblea de la Pascua: la promesa de la vida eterna

Como podemos imaginar por el significado literal de la palabra “Passover” (Pascua en inglés), la Pascua es la fiesta que contiene la promesa de Dios de que hará que los desastres pasen por encima de nosotros. En los tiempos del Antiguo Testamento, los israelitas fueron liberados de los largos años de esclavitud en Egipto después de guardar la Pascua en obediencia a la palabra de Dios, y escaparon de la plaga que mató a todos los primogénitos. La Pascua fue el día de gozo en que experimentaron el gran poder de Dios y fueron librados de la esclavitud. Hace dos mil años, Jesús estableció el nuevo pacto a través del pan y el vino de la Pascua, que representan su carne y su sangre, y permitió que la humanidad atada a las cadenas del pecado recibiera el perdón de los pecados y la bendición de la vida eterna (Mt. 26:17-28, Lc. 22:7-20, Jn. 6:53-58).

A través del vídeo en línea, la Madre oró para que las bendiciones descendieran sobre cada hijo de Dios que se preparó para la sagrada ceremonia de la Pascua en casa. Y también oró para que en cualquier lugar donde se reunieran uno o dos hijos de Dios en su nombre, Dios los bendijera con la salvación. Además, oró para que pusieran en práctica el amor de guiar a muchas almas al camino de la vida al predicar a toda la humanidad el evangelio del nuevo pacto que contiene la promesa de la salvación de Dios.

El Primer Pastor Kim Joo-cheol explicó: “Jesús, la realidad del cordero de la Pascua sacrificado en los tiempos del Antiguo Testamento, entregó su carne y su sangre para salvar a sus hijos. Demos gracias a Dios por permitirnos caminar hacia el futuro bendito con la ayuda del cuerpo santo y la sangre preciosa de Cristo que heredamos a través de la Pascua”. Adicionalmente, animó a los miembros explicando la historia del Éxodo: “Dios nos ha dado el privilegio de llamarlos ‘Padre’ y ‘Madre’, así que vivamos con gran esperanza y confianza, mirando hacia el reino de los cielos” (Éx. 12:11-14, Jn. 1:29, 1 Co. 5:7-8, 1 Co. 10:16-17, Ro. 8:16).

Los miembros llevaron a cabo la Ceremonia del Lavado de Pies en casa con sus familiares antes de participar en la Santa Comunión de la Pascua. Lo hicieron para seguir el ejemplo de Jesús, quien personalmente lavó los pies de sus discípulos antes de celebrar la Santa Comunión de la Pascua (Jn. 13:4-15). Después de la Ceremonia del Lavado de Pies, comieron el pan y bebieron el vino de la Pascua, apreciando la santa voluntad de Cristo.

La Gran Asamblea de la Fiesta de los Panes sin Levadura y el Día de Resurrección: del sufrimiento de la cruz a la mañana de resurrección

Después de que Jesús celebró la Pascua con sus discípulos, sufrió severamente y murió en la cruz al día siguiente. Luego, Jesús resucitó tres días después de ser sepultado y nos dio esperanza en la resurrección y la transformación. La Fiesta de los Panes sin Levadura es un día para conmemorar el santo sacrificio de Cristo, quien expió los pecados de la humanidad, y el Día de Resurrección conmemora el poder de la resurrección de Jesús.

En la Fiesta de los Panes sin Levadura y el Día de Resurrección, la Madre ofreció oraciones de gratitud al Padre por conceder a los hijos celestiales la promesa de la vida eterna y la esperanza de la resurrección al soportar todo tipo de sufrimientos y ser sacrificado en la cruz. La Madre también oró para que sus hijos retribuyeran la gracia de Dios practicando el amor sacrificado del Padre y sembrando la esperanza celestial en todos los seres humanos.

En la Fiesta de los Panes sin Levadura, el Primer Pastor Kim Joo-cheol expresó: “No olvidemos la voz de Dios que dijo: ‘Los he amado hasta el final’, incluso antes de dar su último suspiro en la cruz. Grabemos su amor en nuestros corazones y sigámoslo, cargando nuestras propias cruces y entregando amor y esperanza a todo el mundo” (Lv. 23:5-6, Éx. 14:1-14, Lc. 23:26-46, Mt. 26:32-68, Ro. 8:16-18, Is. 53:1-12, Mt. 16:24-26, 1 P. 4:12-14, Fil. 1:27-30). En el culto del Día de Resurrección, nos pidió repetidamente que “sembremos esperanza en las personas en crisis, ya que Dios sembró la esperanza de la resurrección y la transformación en nuestra vida, cuyo fin era únicamente la muerte” (Lv. 23:9-11, 1 Co. 15:20, Mt. 28:1-6, 1 Co. 15:50-58, 1 Ts. 4:14-18, Mt. 22:30, Fil. 3:20-21).

Conforme a la palabra de Dios: “Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán” (Mr. 2:20), los miembros ayunaron en la Fiesta de los Panes sin Levadura, en conmemoración del sufrimiento de Cristo. Y en el Día de Resurrección, los miembros partieron el pan en sus casas según el ejemplo de Jesús, quien se apareció a sus dos discípulos camino a Emaús y les abrió los ojos espirituales mediante el pan que bendijo (Lc. 24:1-31).

Después de guardar las fiestas, los miembros oraron para que todas las personas tuvieran un tiempo de esperanza en la promesa de Dios. La hermana Lorna (Londres, Reino Unido), que trabaja como enfermera en un hospital para pacientes de COVID-19, dijo con pasión: “Me dolía el corazón al ver a los pacientes sufrir y perder la vida por la COVID-19. Predicaré la verdad del nuevo pacto a las personas para que puedan vivir bajo la protección de Dios”. La hermana Akhona (Ciudad del Cabo, Rep. de Sudáfrica) manifestó: “Al lavar los pies de los miembros de mi familia, aprendí que el servicio y la consideración son las formas de practicar el amor. Me gustaría compartir el amor que recibí de Dios con las personas que perdieron la esperanza debido a la COVID-19”.