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Ascendiendo al cielo caminando con Dios

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Todos quieren ir al reino de los cielos donde no hay muerte, pena ni dolor, sino que rebosa alegría eterna, gloria y felicidad; es nuestro hogar espiritual. Todos los santos con fe tienen la esperanza de regresar a su hogar celestial.

Entonces, ¿quiénes pueden entrar en los cielos? La Biblia registra que los que caminaron con Dios, como Enoc y Elías, ascendieron al cielo. Aprendamos la sabiduría para entrar en el cielo examinando la historia de nuestros antepasados de la fe que caminaron con Dios.

Caminando con Dios

Hay muchos llamados cristianos y numerosas denominaciones que afirman creer en Dios en este mundo. Entre ellos, ¿qué personas caminan con Dios y qué iglesia lo acompaña? Mientras llevamos la vida de la fe en la época del Espíritu Santo, siempre debemos caminar con Dios, perteneciendo a la iglesia que lo acompaña, para que podamos entrar en el eterno reino de los cielos.

“Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” Gn 5:21-24

Enoc, que aparece en el libro de Génesis, caminó con Dios. Tuvo testimonio de haber agradado a Dios, y Él le llevó; fue traspuesto para no ver muerte, es decir, ascendió al cielo, como está escrito en la Biblia (He 11:5).

En términos espirituales, caminar con Dios significa seguir su ejemplo. En la Biblia, nuestros antepasados de la fe, como Enoc, que caminaron con Dios, siguieron su ejemplo completamente en su camino de la fe, y como resultado pudieron entrar en el cielo donde Él habita.

Hoy también debemos caminar con Dios, para ser guiados al eterno reino de los cielos. Averigüemos cómo caminar con Dios, a través de las enseñanzas de Jesús.

“Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” Jn 13:15

Jesús recalcó que nos dio ejemplo para que nosotros también hagamos. Esto significa que si seguimos completamente el ejemplo de Jesús, podemos caminar con Él y entrar en el reino de los cielos. Los que siguen a Cristo por dondequiera que los guía son los que caminan con Dios y serán redimidos.

“Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Éstos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Éstos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;” ​Ap 14:3-4

La Biblia nos enseña reiteradamente que podemos entrar en el eterno reino de los cielos si seguimos el ejemplo que Dios nos dio. También en la época del Espíritu Santo, los que caminan con Cristo Ahnsahnghong, que ha venido con el nombre nuevo de Jesús, y con la Madre celestial Nueva Jerusalén, pueden entrar en el eterno reino de los cielos. Como hijos de Dios, tenemos que seguir el ejemplo del Padre y la Madre celestiales completamente.

Cristo dio el ejemplo de guardar las verdades de la vida

Todos los que creen en Dios quieren caminar con Él y entrar en el reino de los cielos. Sin embargo, si no seguimos plenamente el camino de la vida que Dios recorrió y las verdades que practicó como ejemplos, es difícil decir que caminamos con Él. Veamos qué ejemplo nos dio Dios y qué camino debemos seguir, a través de algunos casos concretos.

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.” Lc 4:16-20

Cuando Jesús vino a la tierra hace dos mil años, guardó el Día de Reposo conforme a su costumbre. En su segunda venida, también dio ejemplo de guardar cada Día de Reposo.

Ya que Dios dio el ejemplo de rendir culto en el Día de Reposo, ¿qué día deben rendir culto los que caminan con Él? El Día de Reposo del séptimo día es el sábado de acuerdo con el sistema semanal actual. Muchas personas actualmente observan el culto dominical, pero rendir culto el Día de Reposo el sábado es la fe de los que caminan con Dios. Con solo ver si las personas guardan el Día de Reposo o el domingo, podemos saber claramente quiénes caminan con Dios.

Jesús dio el ejemplo de guardar no solo el Día de Reposo sino también la Pascua.

“Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua. Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos. […] Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua. Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! […] Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.” Lc 22:7-20

La Pascua es una fiesta sagrada que tiene un significado muy importante para nuestra salvación. Jesús nos dio la Pascua del nuevo pacto para el perdón de nuestros pecados, y dio ejemplo de celebrarla y enseñó claramente sus ordenanzas.

Sin embargo, la Pascua, la verdad de vida, fue abolida debido al obstáculo de Satanás en el Concilio de Nicea en el año 325 d. C. Como resultado, muchas iglesias no han celebrado la Pascua hasta el momento. Sin embargo, no debemos ignorar la enseñanza y el ejemplo de Dios. Cualquiera que camine con Dios debe celebrar la Pascua, que Jesús mismo guardó como ejemplo, diciendo que había deseado celebrarla ansiosamente.

“Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos. […] Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba. […] En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” Jn 7:2, 14, 37-38

Jesús mismo también dio ejemplo de celebrar la Fiesta de los Tabernáculos. El Día de Reposo, la Pascua y la Fiesta de los Tabernáculos, que Cristo observó, son las fiestas que contienen las grandes bendiciones de Dios.

Aunque Jesús se vistió de la carne, Él era en forma de Dios (Fil 2:5-6), por lo que no tenía que celebrar las fiestas para ir al cielo. Tampoco necesitaba el perdón de pecados ni las bendiciones a través de las fiestas como nosotros que somos pecadores. Entonces, ¿por qué las guardó?

Nos dio ejemplo de guardar las fiestas para que lo sigamos. Jesús nos enseñó que solo los que siguen su ejemplo completamente son dignos de entrar en el reino de los cielos. El que camina con Dios debe seguir completamente el camino de la fe según el ejemplo de Cristo.

“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”

Considerando lo que hemos examinado hasta ahora, ¿cuál de las numerosas iglesias de hoy enseña a las personas a guardar todo lo que Dios nos ha mandado? La iglesia donde se guardan las verdades del nuevo pacto: el Día de Reposo, la Pascua, la Fiesta de los Tabernáculos, etc., que Jesús guardó como ejemplo, es la iglesia que sigue las enseñanzas de Dios.

Necesitamos reflexionar para ver si estamos caminando con Dios o siguiendo nuestros propios pensamientos en nuestro camino de la fe. Además, debemos observar cuidadosamente qué iglesia tiene las verdades que guardaron Jesús y los apóstoles.

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Mt 28:18-20

Jesús dijo: “Enséñenles que guarden todas las cosas que os he mandado”. ¿Qué iglesia guarda el nuevo pacto y sigue completamente el ejemplo de Jesús? Es la Iglesia de Dios que Jesucristo estableció hace dos mil años, y que hoy en día ha restablecido Cristo Ahnsahnghong, que es el Salvador de esta época del Espíritu Santo. Esta iglesia, que Dios ha establecido y levantado y a la que pertenecemos, es la iglesia que camina con Dios.

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Mr 16:15-16

El evangelio que Jesús nos dijo que prediquemos a toda criatura se refiere al nuevo pacto: todos los estatutos, leyes y reglas, como el bautismo, el Día de Reposo, la Pascua y la Fiesta de los Tabernáculos, que Jesús mismo ordenó, enseñó y observó como ejemplo. Si realmente caminamos con Dios, debemos guardar todos los decretos, leyes y reglas de acuerdo con el ejemplo de Dios y enseñar a toda la humanidad a obedecerlos. Solo entonces pueden recibir el perdón de pecados y seguir el camino de la salvación.

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; […]” Ez 36:26-29

Si escuchamos el mensaje del evangelio y guardamos las leyes de Dios, Él será nuestro Dios y nosotros seremos su pueblo para que podamos ser salvos. Sin embargo, los mandamientos creados por el hombre, como el culto dominical, la Navidad, el Día de Acción de Gracias y la adoración de la cruz, que Jesús no enseñó ni observó, nunca pueden guiarnos a la salvación. Esto separa a los que serán salvos de los que serán destruidos. Recuérdenlo bien. Por esa razón, Jesús nos dijo que enseñemos a todas las personas a guardar todas las cosas que nos mandó.

Pensando en el eterno reino de Dios, todos los miembros de la familia de Sion debemos caminar con Dios como lo hizo Enoc, para que todos tengamos testimonio de agradar a Dios y entremos en el reino de los cielos.

Los que caminan con Dios

Nos esforzamos por predicar el evangelio del nuevo pacto a Samaria y hasta lo último de la tierra, a toda la humanidad. Esta es una expresión de nuestra determinación de predicar a todas las personas del mundo lo que Dios enseñó y practicó como ejemplo. Debemos guiarlos correctamente, para que puedan practicar las verdades del nuevo pacto, las obras del nuevo pacto y los caminos del nuevo pacto. Quienes lo hacen son los que caminan con Dios, y la iglesia donde se reúnen tales personas es la iglesia que acompaña a Dios.

Los miembros de nuestra familia de Sion en todo el mundo, independientemente de su edad o género, se esfuerzan por predicar el evangelio del reino. Los que nunca antes han escuchado las buenas nuevas de salvación podrían no entenderlas correctamente al principio. Sin embargo, si después miran desde el mundo espiritual, comprenderán: “Él se esforzó mucho por enseñarme lo que Jesús nos mandó, para llevarme a la salvación a través de eso”.

Ahora estamos caminando con Dios. Como hemos entendido primero el amor y la voluntad de Dios, anunciemos a muchas almas el camino al cielo. Depende de cada individuo si acepta o no la palabra de Dios después de escucharla. Sin embargo, debemos predicar esta preciosa y bendita verdad a las personas que aún no la conocen, ¿no es así?

Prediquemos diligentemente las palabras de vida, para que quien las escuche pueda volver a los brazos de Dios y sea salvo. Por favor, esfuércense un poco más hasta que todas las personas sean felices y el reino de los cielos sea no solo nuestro sino también de ellos.