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Una hija que se parecía a papá

Goh Su-jeong, desde Jeonju, Corea

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—Mamá, ¿por qué no me parezco a usted?

—¿Qué quieres decir? Tú eres mi hija. Nos parecemos.

—¡Está mintiendo! Escuché a la gente decir de mis hermanas mayores: “Sus hijas son bonitas porque se parecen a usted”. Pero en cuanto a mí, decían: “¡Oh, su hija menor debe de parecerse más a su papá!”. ¡Entonces usted y mis hermanas se rieron!

Cuando era pequeña, escuchaba decir eso a la gente cada vez que salía con mis hermanas mayores y mi mamá. Entonces me ponía de mal humor y hacía muecas con la boca. Mi mamá y mis hermanas se reían por sus palabras y me consolaban a su manera.

—En mi opinión, tú te pareces más a mí. Ellos no tienen ojos para ver —dijo mi mamá.

Entonces mis hermanas, que se parecen a mamá, me consolaron con sus palabras: “Tus labios son como los de mamá”, o “Tus manos son como las de mamá”. Sus palabras cautivaron mis oídos, entonces traje un espejo y me miré en él, tratando de encontrar algún parecido entre mi mamá y yo; comparé sus labios con los míos, y luego sus manos con las mías.

En realidad, yo también sabía muy bien que me parezco exactamente a mi papá. Sin embargo, realmente no me gustaba eso cuando era más joven. Mi ansioso deseo era oír aunque fuera una vez que me parecía a mi mamá. Era porque, en mi opinión, mi mamá era la persona más hermosa y encantadora del mundo. Un día, perdí el control con mi papá.

—¡Papá, yo también quiero parecerme a mamá! ¿Pero por qué solo yo me parezco a usted? No soy un niño. ¡Por eso no me gusta oír que me parezco a usted!

Aunque él no expresaba sus sentimientos como hombre de pocas palabras, debe de haberse sentido triste con las palabras de su hija impertinente. A los pocos días, al verme mirar televisión, mi papá me sonrió y susurró.

—¿Sabes qué? Dicen que si una hija se parece a su papá, ella vivirá bien después. ¡Tú también vivirás bien!

Al oír sus palabras, le dije bruscamente:

—¿Eh?, no entiendo nada.

Pero por dentro creía sinceramente en sus palabras. No, probablemente quería creerlo. Así que solía jactarme con mis amigos:

—¿A quién te pareces tú? Yo me parezco a mi papá. ¿Sabes qué? Si una hija se parece a su papá, vivirá bien en el futuro.

Afortunadamente, lo que mi papá dijo realmente sucedió: conocí a mi esposo y tengo una familia en Dios Elohim, y vivo feliz más que cualquier otra persona con esperanza en el cielo. A la edad de cuarenta años, finalmente maduré un poco, y quiero decirle a mi padre: “Gracias, papá. Vivo bien como usted dijo”. Pero él no está conmigo ahora.

Cuando era niña, si me resfriaba, él me cuidaba toda la noche, tocando mi frente frecuentemente para ver si la fiebre bajaba. Escuchando de los aldeanos acerca de una buena medicina que cura a la gente de inmediato, él recorría todo el camino para conseguirla. Después de tomar el medicamento, realmente me recuperaba del resfrío como por arte de magia.

No lo sabía cuando él estaba conmigo, pero ahora que él ha fallecido, realmente lo extraño. Padre, lo lamento y le agradezco. Su hija menor que se parecía más a usted, vivirá bien constantemente como usted lo deseaba.