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El amor no se irrita

La ira no proviene del exterior sino que se enciende por dentro. Así que puede buscar la manera de controlar su ira dentro de usted.

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Podría enojarse cuando la situación no resulta como desea: si queda atorado en el tráfico cuando se acerca la hora de su cita o si llueve cuando se pone zapatos nuevos. Sin embargo, la ira se debe mayormente a las relaciones humanas.

Cuando se enoja, sus vasos sanguíneos se hinchan, su cara se pone morada de ira, sus ojos se abren ampliamente, su respiración se acelera y su presión arterial aumenta. Puede escupir fácilmente comentarios que hieren o ignoran a la persona que desea atacar. Obsesionado con su prejuicio, no puede entender la situación e incluso su capacidad para resolver problemas disminuye.

La ira no solo es perjudicial para su salud física y mental, sino que también desencadena una pelea al molestar a la otra persona. Si no puede tolerar la ira y dispara una flecha de ira hacia la otra persona, quizá se sienta aliviado en ese momento, pero en lugar de resolver el problema, ambos se ofenden. En muchos casos, las personas pelean con los miembros de su familia al no contener su ira.

Mientras las personas con diferentes situaciones y valores vivan juntas, el conflicto es inevitable y una chispa de ira puede encenderse en cualquier momento. Si se enoja en todo momento, no tendrá más opción que estar aislado de su familia o la sociedad. Por otro lado, si siempre reprime su ira, sentirá el límite de su paciencia. Entonces, ¿cuál es la forma de superar esta situación sabiamente?

Causas de la ira

Por lo general, las personas se enojan cuando sienten que algo no es justo y piensan que expresar su ira es un acto razonable contra las cosas injustas. En otras palabras, creen que hay una buena razón para su enojo, y que la otra parte lo causó.

Sin embargo, si considera que la razón por la que está enojado es solo por la otra persona, es un juicio erróneo. La estimulación desde fuera no es la verdadera causa de la ira. La verdadera causa es otra cosa: un deseo en su interior. Todos tienen su propia creencia, marco y regla que consideran correctos y universales. Si las palabras y acciones de la otra persona cumplen con sus expectativas, predicciones o valores, tiene buenos sentimientos hacia ella. De lo contrario, tiene sentimientos negativos.

Cuando se encuentra en buenas condiciones, si su familia le pide ayuda, puede brindarla alegremente. Pero si está exhausto y quiere irse pronto a descansar, puede molestarse. Aunque su cónyuge actúe de la misma manera, algunos días se enoja y otros no.

Por lo tanto, la causa de la ira no está en la otra persona, sino en si le gusta o no el comportamiento de la otra parte en ese momento. La idea de que alguien más le hace enojarse es solo la racionalización de uno mismo. De hecho, se debe a que no tiene suficiente control sobre su mente.

Por ende, cuando está enojado, debe preguntarse: “¿Qué quiero?”. Al reconocer su propio deseo y expectativa, preconcepción y malentendido, puede ver una pista para resolver su enojo. Y con el punto de vista más objetivo, vea si la razón de su enojo es realmente razonable. Si la razón no es válida, la emoción se suaviza.

Incluso en la misma situación, la ira aumenta cuando cree que el comportamiento de la otra persona es deliberado. Si un niño no escucha, podría pensar que está tratando de causarle problemas; si su cónyuge no es activo en el evento familiar, podría interpretar que está dejando todo sobre usted. Lo que entiende puede ser completamente diferente del hecho o la intención de la otra persona. Si se enoja fácilmente, examine si su interpretación de los estímulos es demasiado sensible.

Si la causa de su enojo está en usted, significa que la forma de resolverlo también está ahí. Si descubre qué causó su enojo y sigue pensando en cómo resolverlo, puede reducir la frecuencia e intensidad del enojo e incluso su estrés.

Cree un área de descanso entre sus emociones y acciones

Muchas personas se enfurecen inconscientemente y luego se lamentan, pensando: “¿Por qué hice eso?”. Expresar sus emociones con ira es más fácil y más simple que expresar su corazón a través de una conversación tranquila. Cuando pierde los estribos, la parte del cerebro involucrada en la emoción se activa primero y luego la parte que interpreta la situación. Es decir, no piensa antes de enojarse, sino que se enoja antes de pensar.

Las emociones y las acciones son completamente distintas. El simple hecho de sentir enojo no es gran cosa, pero expresarlo en acciones requiere control. Cuando está enojado, es sencillo perder la razón. Sin embargo, las emociones pueden ser domadas por el poder de la razón. Para hacer eso, primero debe notar su estado emocional.

Mientras fruncen el ceño y alzan la voz, algunas personas aún no admiten que están enojadas y dicen: “¿Cuándo perdí los estribos?”. Si tiene pensamientos negativos y respuestas físicas, como un cuerpo rígido y enrojecimiento del rostro, y siente la necesidad de expresar su enojo, debe notar rápidamente que está enojado. Aunque no alce la voz, debe observar cómo son sus sentimientos: si está culpando a la otra persona, diciendo comentarios sarcásticos o hirientes, o hablando en un tono dominante, o simplemente hablando en lugar de escuchar.

Si separa sus acciones de sus emociones, el poder de la razón comienza a fortalecerse. La práctica de separar las emociones y los comportamientos es como crear un área de descanso en la carretera de una red neuronal en el cerebro. Sin esta área de descanso, cometerá un error al fruncir el ceño o escupir comentarios ofensivos inmediatamente al enojarse. Aunque esté enojado, si lo reconoce y observa la situación de manera racional, puede responder mejor que ponerse furioso.

Obtenga lo que desea sin enojarse

Si nota que está molesto, encuentre la razón y pregúntese: “¿Es prudente estar enojado?”, “¿No estoy desperdiciando mi energía por nada?”, “¿Las cosas saldrán bien si me enojo?”, o “¿Puedo afrontar la situación después de enojarme?”.

Algunos padres dicen que sus hijos los escuchan cuando se enojan. No obstante, cuando los padres están enojados, los niños se asustan en ese momento y simplemente dejan de actuar para escapar de la situación, pero no muestran una actitud reflexiva sobre sus errores ni intentan evitar repetir el comportamiento. Cambiar el comportamiento de un niño de esa manera no tiene ningún efecto educativo, por el contrario, pierde la oportunidad de enseñarles comportamientos correctos.

La ira se expresa más fácilmente cuando cree que la otra persona es más débil o inferior a usted; aunque esté enojado, la otra persona no tendrá más remedio que escuchar, por lo que se esfuerza menos por controlar sus emociones. Si no menosprecia a la otra persona pero la respeta, puede resolver los problemas de manera más racional en situaciones de conflicto.

No puede obtener lo que quiere de la otra persona con una mirada hostil o un tono cínico. Si no desea discutir, debe exigir con calma lo que quiere cuando su ira disminuya. Aunque reciba un trato injusto, es muy favorable actuar con calma.

Una encuesta sobre los casos de ira en los miembros de la familia mostró que las parejas casadas se enojan cuando piensan que son tratadas con desigualdad, y los padres dijeron que es cuando su hijo no cumple con sus expectativas. Si se enoja por el mismo asunto una y otra vez, ¿por qué no verifica si le falta conversación y piensa en cómo prevenir conflictos juntos?

Si es una situación en la que no habrá un cambio aunque se enoje, simplemente déjelo desaparecer. Cuando un automóvil que circula a su lado, cambia de carril repentinamente, aunque exprese su ira dentro de su automóvil, el otro conductor no lo sabrá. Si se enoja en esa situación, la ira se transmite involuntariamente a quienes están en su automóvil. Lo mismo se aplica cuando las cosas no salen según lo planeado. Si piensa “¡por qué!”, surge la ira y todo parece negativo; pero si se enfoca en lo que debe hacer, muchas veces resulta que el problema se resuelve fácilmente.

“Si tiene razón, no necesita enojarse. Si se equivoca, no tiene derecho a estar enojado”, expresó Gandhi. No hay razón para estar enojado si tiene o no razón. En una situación en la que no está de acuerdo con la otra persona, no es el momento de enojarse y pelear, sino de probar si su capacidad interna es lo suficientemente buena como para resolver amigablemente el problema en cuestión.

Una familia está construida sobre el amor. ¿No está confundiendo ocasionalmente el amor con la creencia de que puede enojarse sin reprimir sus emociones, haciendo que su familia y usted sean infelices? Expresar su enojo es como forzar a las personas a su alrededor a comer alimentos que son perjudiciales para la salud.

La Biblia enumera las características del amor, y la primera es “ser sufrido” [“saber soportar”, en la versión DHH]. “No irritarse” también es una de las condiciones para cumplir el amor. Así como desea dar solo cosas buenas a sus seres queridos, transmita sus buenos sentimientos junto con sus esfuerzos para no enojarse con su familia. Es en su hogar donde las virtudes de “ser sufrido y no irritarse” deben ser más importantes, porque el amor es la base de la familia.