WATV.org is provided in English. Would you like to change to English?

Solo una más, Señor

Alex Post, desde Ridgewood, NJ, EE. UU.

362 Vistas

El brillante año nuevo 2020, lleno de esperanza en el reino de los cielos, ha llegado. En el año nuevo, unas 20 iglesias locales de la Asociación del Nordeste de EE. UU. se unieron para ir a una misión de corto plazo de 21 días a Newport News, Virginia. A menudo se dice que toma 21 días formar un nuevo hábito. Ahora que reflexiono sobre la voluntad de la Madre, parece que nos concedió esta predicación de corto plazo como un regalo para que dejáramos atrás nuestros corazones tristes y carentes con el año 2019 y tengamos hábitos y mentalidad correctos del evangelio para el nuevo año 2020. Realmente doy gracias a Dios Elohim por darnos siempre mucha alegría y felicidad.

No fue fácil durante los primeros dos días. Al tercer día, escuchamos la palabra de la Madre celestial a través de la Ceremonia de Inauguración de la Asamblea General 2020. La Madre celestial nos instó a entregar el sello de Dios rápidamente, y sus palabras penetraron en nuestros corazones. A partir de ese momento, nuestra predicación se volvió muy emocionante. En obediencia a la palabra de la Madre celestial, inmediatamente salimos a tocar el corazón de la gente. Cada vez que escuchaban el evangelio, les predicábamos rápidamente el sello de Dios en la Biblia, que es la enseñanza del Padre, con un corazón ferviente.

Aproximadamente una hora después de que comencé a predicar, sonó mi teléfono.

“¡Conocimos a alguien que quería recibir el sello de Dios! Por favor, venga ahora mismo”.

“Sí, enseguida voy”.

Incluso mientras me dirigía a una casa para entregar el pan y el vino de la vida, mi teléfono sonó una vez más. La Madre había abierto el camino, y como resultado, el número de personas que deseaban recibir a Dios aumentó de uno a dos, de dos a cuatro, de cuatro a seis y de ocho a diez. Como un Uber Eats espiritual (conductor de entrega de alimentos), corría de pueblo en pueblo entregando el sello de Dios. Mientras entregaba el alimento de la vida lo más rápido que podía, el teléfono volvió a sonar.

Fue algo hermoso ver tantas almas salvas. A medida que nuestros soldados del evangelio salían constantemente al campo y rescataban un alma tras otra, recordé una película basada en una historia real. Mientras el héroe principal de la película continuaba arriesgando su vida y salía al peligroso campo de batalla para buscar y salvar a sus camaradas, seguía pidiéndole a Dios: “Uno más, Señor. Solo deme uno más”. Después de todo, salvó a 75 personas sin armas y sin causar ningún muerto, durante la batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial.

Al ver que las almas se salvaban de la muerte una tras otra en la guerra espiritual a través de nuestra predicación, también orábamos a Dios: “Una más, Padre y Madre. Solo dennos un alma más”. Después de salvar un alma, salimos a buscar y salvar a otros. Así como el héroe de la película pudo salvar a muchos concentrándose únicamente en salvar a un solo soldado a la vez, hicimos un gran esfuerzo para salvar solo un alma a la vez.

También sucedió otro hecho asombroso. Una mañana antes de salir a predicar durante la misión de corto plazo, nos explicaron que había una razón por la cual Dios nos enviaba a un vecindario en particular. Era porque un hijo de Dios estaba en ese vecindario esperando recibir el sello y detrás de una de esas puertas, Dios había preparado un diamante para nosotros; así que tuvimos que seguir tocando cada puerta, sin parar hasta encontrar el diamante.

Una hora después, unos miembros me llamaron.

“Encontramos a una señora que desea recibir a Dios. ¡Se llama Diamante!”.

Justo después de eso, encontramos a la hermana Zafiro. La hermana que la condujo a la verdad se llama Cristal. Nuestro Dios, sin duda, es “¡el que creó el humor!”. Pensamos: “¡Dios nos permite encontrar piedras preciosas para completar el Templo de Jerusalén!”. Ya no era una predicación, sino la búsqueda del tesoro. Uno a uno, el Padre y la Madre nos permitieron poner el sello de Dios en sus frentes y la alegría que experimentamos juntos en unidad y armonía fue realmente un regalo especial de la Madre. ¡Por cierto, también están las hermanas Joy (Gozo) y Harmony (Armonía)!

Las tres semanas de predicación de corto plazo pasaron volando como un sueño del que uno no desea despertar. Solo podemos agradecer a nuestro Padre y a nuestra Madre celestiales que se están sacrificando en secreto, haciendo que todo sea posible. Aunque no soy digno de su gran sacrificio y amor, su paciencia es realmente una misericordia para que este pecador renazca interiormente y se prepare para el cielo en el año 2020. Al final de la misión de corto plazo, contamos la cantidad de almas que pudieron ser salvas. Eran 76 almas.

“Una más, Padre y Madre. Solo una más”.