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El día en que Jesús nació, los pastores apacentaban sus rebaños fuera. Diciembre es un mes de pleno invierno. Entonces, ¿era posible que la gente de Israel pastoreara las ovejas?

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Israel está ubicado entre el mar Mediterráneo y el desierto Arábigo, y se encuentra en la misma latitud que Corea, por lo cual el clima de ambas regiones es muy similar. Pero por el carácter geográfico y su ubicación en la región de clima mediterráneo y de clima subtropical, hay una diferencia, que en Israel la primavera y el otoño son más cortos, y son más largos el verano y el invierno, con respecto a los de Corea, y hay una gran diferencia de temperatura entre el verano y el invierno.

El invierno es la temporada de lluvias, por lo que llueve con frecuencia y baja la temperatura. Por lo tanto, los pastores hacen un traspaso, por lo menos antes de octubre, de sus rebaños de ovejas hacia el redil, para pasar el invierno. Por eso, en pleno invierno en diciembre, es muy difícil mantenerse fuera vigilando las ovejas durante la noche.

El nacimiento de Jesús

Al ver la Biblia, podemos encontrar que los pastores que estaban de pastoreo en el campo de Belén, Judá, oyeron en la noche la noticia del nacimiento de Jesús de parte de un ángel.

“E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.” Lc. 2:3-12

El hecho de que los pastores estuvieran fuera vigilando sus rebaños por la noche en el día que Jesús nació, demuestra que Él no nació en la estación fría. Es decir, el 25 de diciembre no es el nacimiento de Jesús. Entonces, ¿por qué numerosas iglesias conmemoran el 25 de diciembre como el nacimiento de Jesús, si Él no nación ese día?

El origen de la Navidad

En el año 313 d. C., cuando el cristianismo se introdujo en Roma, fue oficializado por el emperador Constantino y se convirtió en la religión oficial del Imperio romano. Entonces los cristianos tenían la necesidad de conmemorar el nacimiento de Jesús. Sin embargo, les resultó difícil encontrar la fecha en la Biblia, entonces la gente empezó a propagar por todos lados la supuesta fecha del nacimiento de Jesús.

Hasta principios del siglo III, cuando aún no se había determinado nada, la gente conmemoraba el nacimiento de Jesús en diferentes tiempos, como en marzo, mayo y noviembre. Pero se hizo referencia al 25 de diciembre por primera vez por Hipólito, uno de los Padres de las iglesias de Roma. Sin un fundamento exacto, juzgó por sí mismo que María había concebido a Jesús el 25 de marzo e insistió en que de seguro Jesús había nacido el 25 de diciembre. Sin embargo, en ese momento su argumento no llamó mucho la atención.

Mientras tanto, la iglesia oriental de Jerusalén fijó el nacimiento de Jesús y el día de su bautismo a principios de enero, y los conmemoraban en Belén y en el río Jordán, respectivamente. Como era difícil para la gente viajar en un solo día a estos dos lugares, que guardaban una distancia de más de 30 kilómetros, comenzaron a quejarse.

Las quejas aumentaron. Entonces el obispo de la iglesia de Jerusalén envió una carta pidiendo “descubrir el nacimiento real de Jesucristo” al obispo de Roma, Julius. Entonces Julius, siguiendo la opinión de Hipólito, le respondió que consideraba el 25 de diciembre como el nacimiento de Jesús, y finalmente desde el año 354 d. C., en la época del papa Liberio, se comenzó a celebrar el 25 de diciembre como la Navidad. Desde entonces, ese día fue reconocido como un feriado oficial y gradualmente se posicionó como el nacimiento de Jesús que se conmemora en todo el mundo.

En realidad, la fecha del 25 de diciembre no apareció de la nada. Según la historia de la iglesia, el 25 de diciembre ya existía antes de que Jesús naciera, y se originó del día festivo de los paganos. Cuando llegaba diciembre, en Roma había tres festividades sucesivas: eran las Saturnales, las Sigilares y las Brumales.

Las Saturnales eran la festividad del dios agrícola (fiesta que conmemora al dios de la agricultura), en la que se divertían unos diez días desde mediados de diciembre. Durante ese tiempo, la gente se embriagaba con deleites comiendo y bebiendo en las calles sin distinción de estatus social entre los esclavos y la nobleza. Las Sigilares caían a fines de diciembre, y en ellas se divertía a los niños dándoles muñecas; y las Brumales eran la festividad del solsticio de invierno que celebraban los veneradores del nacimiento del dios sol.

Entre las tres, el solsticio de invierno (25 de diciembre), que era el día más corto del año, se fijó como el nacimiento del dios sol, porque pensaban que él había nacido ese día y que el sol se fortalecía más desde entonces. Y fue fácil para los cristianos vincular esto con la doctrina cristiana. No tuvieron ningún problema en identificar al dios sol con Jesús, porque la Biblia describe a Cristo como la “luz”.

Estas interpretaciones mencionadas eran muy convenientes tanto para los cristianos, que eran perseguidos por Roma, como para los romanos que tenían necesidad de un valor unido para unificar el imperio. Los romanos que creían en el dios sol Mitra ya no tenían más razón de perseguir a los cristianos que venían a adorar al dios sol como Cristo, y los cristianos podían reunirse con sus propios significados cristianos en el día conmemorativo de los paganos, en el que había bastante ajetreo y bullicio por otras partes. Al celebrar las fiestas de los paganos en su iglesia, en cierto sentido les parecía como si el cristianismo hubiera sometido al paganismo.

Desde entonces se han incorporado y comercializado diversas costumbres paganas, como los árboles navideños y los villancicos, y el 25 de diciembre se ha consolidado firmemente como una fiesta internacional que disfruta todo el mundo. Hoy en día, muchas personas se sentirían confundidas y contrariadas si se les dijera que el 25 de diciembre no es el nacimiento de Jesús.

Los mandamientos de hombres, que hacen honrar a Dios en vano

Después de la reforma religiosa, los creyentes devotos se dieron cuenta de los antecedentes de la Navidad y obstinadamente se negaron a celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. Lo hicieron en el año 1644 d. C. los puritanos, que ocuparon el Parlamento inglés; y en el año 1659, el estado de Massachusetts, EE. UU., oficialmente prohibió celebrar la Navidad.

Sin embargo, ya que la gente ha estado acostumbrada a la tradición equivocada por mucho tiempo, muchos desprecian este hecho, a pesar de saber que esto no es verdad. Algunos insisten: “El hecho de que Dios haya venido a esta tierra es para emancipar a los seres humanos del pecado y del dolor. Por lo tanto, es la venida de Cristo la que tiene un significado, y no es importante conmemorar el nacimiento de Jesús en cualquier día”. Un teólogo replicó: “Lo más natural es que los cristianos celebren ese día [el día del nacimiento del dios sol] a Cristo, el verdadero ‘sol de justicia’, que es la luz del mundo”.

El problema es que el 25 de diciembre no tiene nada que ver con el nacimiento de Jesús, y que es el día para adorar a otro dios, lo cual Dios prohíbe. La Navidad es la trampa de Satanás, que quiere que la gente traicione directamente los mandamientos de Dios: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen”.

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” Is. 5:20

Con la lógica razonable de adorar más a Dios, Satanás hace que la gente vaya sin dudar por el camino contra la voluntad de Dios; este es el engaño de Satanás. Este es sin duda el camino de la destrucción. Sin embargo, cuando las personas no son conscientes de la verdad y de la falsedad, no pueden discernirlas.

Para que no caigamos en la astuta estrategia de Satanás y no nos extraviemos del camino de la salvación, debemos prestar atención a la palabra de Dios. Si celebramos el día conmemorativo de otro dios sin guardar las reglas y los mandamientos de Dios con la justificación de que servimos a Dios, no podemos recibir la bendición sino más bien enfurecerlo. El hecho de que conmemoremos el 25 de diciembre como el nacimiento de Cristo es la adoración del ídolo con el que Dios jamás se complace y con el que no podemos excusarnos. Este no es el mandamiento de Dios sino solo un mandamiento de hombres que Jesús y los apóstoles nunca celebraron.

“Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Mt. 15:8-9

No podemos servir a Dios correctamente con los mandamientos de hombres. Nunca debemos dejarnos llevar por la atmósfera del mundo, siguiendo los mandamientos de hombres que nos hacen apartarnos de Dios, sino que debemos ser hijos celestiales que den sincera honra y reciban abundantes bendiciones a través de los mandamientos de Dios, como el Día de Reposo y la Pascua, que están escritos en la Biblia.