La piedad filial es…
Hace poco, me dolía la muñeca derecha. Pensé que sanaría pronto y no me preocupé. Pero el dolor empeoró a medida que pasaban los días. Solo soportaba el dolor, usando una muñequera y haciéndome masajes calientes. Mis dos hijas, que son estudiantes de secundaria, comenzaron a ayudar con las tareas domésticas probablemente porque se sintieron mal al verme con dolor. Después de comer, lavaban los platos y limpiaban la casa por turnos. Incluso mi hijo menor, estudiante de escuela primaria, dijo: —Mamá, déjeme lavarle el cabello. Debe evitar usar sus manos doloridas. Tenía que limpiar el baño que estaba sucio, pero no pude concebir la idea de empezar a hacerlo. —Necesito limpiar aquí, ¿pero cómo hago? —me dije. Entonces mi…
Jang Sun-hyang, desde Seúl, Corea