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No lastime, ni sea lastimado

La gente tiende a lastimar y a ser lastimada por las personas de su entorno. Para ser una familia armoniosa se necesita consideración y comprensión sin dañar a nadie.

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Las heridas son lesiones o áreas dañadas del cuerpo. No solo el cuerpo se lastima sino también el corazón. A diferencia de las heridas del cuerpo, las heridas del corazón son invisibles, por lo que tienden a ser pasadas por alto. Las heridas visibles se pueden tratar con medicamentos, pero es difícil curar uno mismo las heridas del corazón.

Como dijo un poeta: “¿Existe un alma sin heridas?”, todos resultan lastimados al menos una vez en la vida. Por el contrario, todos lastiman a otros durante su vida. No es exagerado decir que la vida es un proceso constante de herir, ser herido y recuperarse en las relaciones con los demás.

Es fácil lastimar, pero toma tiempo y esfuerzo recuperarse del dolor. Dependiendo de la profundidad del agravio, lleva días o meses, y algunas heridas nunca se curan. Si la situación empeora, podría cerrarse a sus preciosos familiares. Por lo tanto, para vivir feliz con sus seres queridos por mucho tiempo, es necesario no solo poner en práctica el evitar lastimar, sino también adoptar actitudes activas para cuidar y sanar las heridas de ellos.

Mantenga su distancia para no lastimar

Los niños pequeños no tienen más opción que resultar totalmente lastimados si sus padres los hieren. Las peleas matrimoniales, la discriminación entre hijos, la disciplina y las palizas excesivas, desahogar la ira sobre los hijos y las comparaciones con otros hieren profundamente a los niños. “Siempre haces lo que no me gusta”, “¿Puedes hacer bien algo?”. Estas palabras críticas lastiman no solo el corazón sino también el cerebro del niño.

Los padres también son lastimados por sus hijos. Chosun Ilbo, un medio de comunicación coreano, encuestó a 205 adultos de mediana edad sobre las “palabras más hirientes de sus hijos”. Como resultado, en primer lugar estuvo: “Papá (o mamá) habla un idioma diferente”. Aunque los padres son lastimados, rara vez lo expresan, por lo que la mayoría de los hijos no saben si sus padres fueron lastimados. Sin embargo, la herida que recibieron de sus amados hijos es muy dolorosa.

Lo mismo sucede entre cónyuges. La mayoría de las parejas en conflicto tienen dificultades para recuperar su relación debido a los recuerdos de sus heridas. Los sentimientos amargos que quedan en el corazón, provocan una disputa incluso por un pequeño problema, dejándoles cicatrices nuevamente. El tema de una disputa puede olvidarse, pero las heridas causadas por las palabras rara vez desaparecen.

El hogar es un lugar para vendar las heridas del corazón y consolarse mutuamente, pero también puede ser una fuente de heridas. Entonces, ¿por qué las personas lastiman a sus familiares? Cuando usted se acerca a alguien, lo acepta como parte de sí mismo. En otras palabras, se olvida de que es un individuo con una mente diferente.

Esto causa que desee que sepan lo que usted piensa, aunque no exprese sus sentimientos, y que actúen como usted espera. Por esa razón, a veces habla sin consideración o escupe palabras duras que nunca expresa a los demás. La expectativa de que lo entenderán sin importar lo que haga, y la justificación errónea de que deben ser capaces de soportar algo como una familia, lastiman a sus familiares.

Es necesario mantener una distancia psicológica propicia para minimizar el número de veces que lastima a los suyos. Aunque viva abiertamente con su familia, hay palabras que no deben pronunciarse y líneas que no se deben cruzar. Esto no significa mantener una distancia emocional de sus familiares, sino que debe respetarlos y admitir que tienen libertad de elección. Cuando mantenga una distancia psicológica adecuada, tendrá cuidado de no lastimarlos con sus palabras y acciones, e incluso pensará en cómo ser más considerado con ellos.

Empatizar con el dolor de la otra persona y disculparse

Por lo general, las personas guardan por mucho tiempo el recuerdo de haber sido lastimadas, pero no son conscientes de cómo lastiman a los demás. Aunque usted advierta que ha lastimado a otros, rara vez lo tiene en cuenta. En cambio, se justifica diciendo: “No te he lastimado” y “¿Por qué te enojas por algo insignificante?”, o se decepciona de ellos, expresando: “¿No entiendes ni siquiera algo tan simple?”. Si se queja con la persona a la que lastimó o evita la situación mientras todavía están molestos, será un verdadero problema. Lo que importa no es su punto de vista, sino el hecho de que la otra persona resultó herida.

En realidad, no es fácil admitir que ha lastimado los sentimientos de alguien. En caso de que no tuviera la intención, si se sienten incómodos con usted, hasta se sentirá injusto. No obstante, si ha lastimado a alguien, haya sido con intención o no, debe aceptar que hizo algo malo y esforzarse por restablecer la relación. Es correcto disculparse si lastima a la otra persona, aunque no lo haya dicho en serio. Cuanto más cercana sea su relación, más probabilidades tendrá de pasar por alto el caso. Si es así, la otra persona podría cerrar su corazón.

Una disculpa sincera cura las heridas e incluso impresiona a la otra persona. Si se disculpa, es más efectivo reconocer su propio error y expresarlo específicamente en lugar de solo decir que lo siente. Para hacer esto, debe escuchar cuidadosamente a la otra persona. Tan solo escuchar el reclamo de la persona lastimada sirve para abrir su corazón poco a poco.

Aunque la otra persona lo haya malentendido, es importante escuchar en silencio hasta el final en lugar de interrumpirla y justificarse en medio del altercado. Si hay algo que quiere decir, no es demasiado tarde después de que terminen de hablar. Si solo espera a que terminen, pensando en lo que usted responderá, no podrá escuchar correctamente. En primer lugar, escuche con atención.

Si les presta atención, podrá simpatizar con ellos y también comprender su dolor y sufrimiento. Las personas abren su corazón a alguien que simpatiza absolutamente con su dolor y se disculpa sinceramente por lastimarlas.

El poder de la disculpa es más grande de lo que piensa. Una herida supurante puede curarse pronto con una sola palabra de disculpa. La disculpa no es una derrota, sino un gran remedio para curar heridas profundas en el corazón y un acto valiente para sublimar su relación con alguien que es valioso para usted.

Aumente la inmunidad del corazón

Cuando es lastimado, es posible que pierda la compostura e incluso el juicio y autocontrol. Quizá se resienta contra alguien que lo lastimó y piense: “¿Cómo puede hacerme esto?”, y se llene de deseos de venganza para devolver el dolor en la medida que lo recibió. Sin embargo, ¿desaparecerá su sufrimiento si los perturba tanto como sufrió? Una vez que comience a odiar a alguien, estará en desacuerdo con él, aunque diga cosas correctas, y se disgustará aunque haga algo bueno. En esta situación, es usted quien profundiza más la herida. Lo que es peor, hasta aleja la oportunidad de restablecer la relación con ellos.

Nadie quiere ser lastimado. Sin embargo, es difícil predecir lo que le sucederá y lo que otros le dirán o harán. Lo que puede hacer es tratar de aumentar su inmunidad a las heridas.

En cuanto al mismo contexto, algunas personas se lastiman mientras que otras no. En otras palabras, lo que causa heridas no son solo ciertas circunstancias, palabras y acciones de la otra persona, sino también el estado emocional del receptor que acepta la situación. Si tiene esto en cuenta, puede tener más confianza para lidiar con lo que le suceda. Reconocer a los que son diferentes a usted tal como son, pensar que habrá una razón inevitable para sus acciones, disminuir las expectativas, pensar desde el punto de vista de la otra persona, restringir las emociones para ver la situación objetivamente… todo esto es efectivo para fortalecer la inmunidad de su corazón.

En efecto, las heridas que sufre en su vida diaria provienen principalmente de cosas triviales sin malicia o intención. No es porque los demás sean malos, sino porque no son considerados con usted mientras son fieles a sus propias emociones, o debido a la diferencia de pensamientos o posiciones, o problemas causados por expresiones pobres. No puede evitar enfrentar estos casos, al convivir con personas diferentes.

Dependiendo de cómo aceptamos y sanamos, las heridas pueden hacernos más maduros y fuertes. Cuanto más maduros seamos, tanto más flexibles serán nuestras actitudes hacia las heridas. Si odiamos a alguien, hagamos lo que hagamos, nuestra eficiencia laboral no mejorará y nuestra felicidad desaparecerá. ¿No es nuestra vida demasiado corta como para gastar tiempo y energía en odio e ira? En lugar de ser lastimados por cosas simples, demos gracias por ellas y relajémonos.

Como dice el refrán: “No ames a nadie si quieres evitar que te lastimen”, el amor va acompañado de heridas. El amor es una promesa silenciosa de tomar no solo buenos sentimientos sino también el dolor. ¿No es su familia la que ofrece amor incondicional a pesar de muchas heridas? Las familias con un vínculo firme no dejan de amarse, sino que continúan buscando formas de superar los dolores y conflictos. Si se consideran mutuamente y siguen expresando su amor, su hogar se convertirá en el refugio más cálido del mundo, donde se pueda curar cualquier herida.