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octubre 15, 2020

El reino de Dios se establece también en Mutare

Enos Mutazu, desde Harare, Zimbabue

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En 2018, cuando Sion se establece a una velocidad increíble en todo el mundo, nuestros miembros de Sion en Harare, Zimbabue, también prepararon el cultivo del evangelio en una nueva región. Sin embargo, el plan que hicimos ansiosamente enfrentó dificultades desde el inicio; no fue sencillo encontrar un lugar para alojarnos durante la misión en una región llamada Mutare, adonde decidimos ir para la predicación de corto plazo. Continuamos buscando un lugar apropiado mientras orábamos constantemente a Dios para que nos ayudara a establecer Sion en Mutare.

Luego escuchamos sobre una hermana que vivía en Mutare. La hermana recibió la verdad en Durban, República de Sudáfrica, y regresó a Mutare, su ciudad natal, para trabajar, pero perdimos contacto con ella durante un año. Intentamos contactarla un par de veces, pero no hubo respuesta de su parte. No obstante, cuando nos contactamos con ella de nuevo después de orar a Dios, pudimos ubicarla.

Nos recordó el tiempo en que el rey David atacó a los filisteos. Antes de ir a la guerra, David preguntó a Dios: “¿Iré contra los filisteos?”. Entonces Dios le dijo: “Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano”. Habiendo obtenido fuerza por la palabra de Dios, David fue con la confianza de que Dios estaba con él y obtuvo la victoria en la batalla. Al escuchar la voz de la hermana por el teléfono, nos sentimos confiados de que Dios nos había entregado Mutare para la victoria espiritual.

Nos sentimos apenados por agobiarla, pero afortunadamente nos recibió y dijo que estaba feliz de poder servirnos durante la misión de corto plazo. Nosotros también estábamos felices no solo de que un alma hubiera despertado en Mutare en esta misión de corto plazo, sino de que también nos ayudara como una confiable obrera del evangelio.

Finalmente dejamos Harare y llegamos a Mutare cuatro horas después. Aunque no sabíamos mucho sobre Mutare, excepto que era un lugar en donde debíamos predicar, no nos importaba, porque sabíamos que Dios abriría todas las puertas.

El equipo misionero de corto plazo con siete miembros permaneció en Mutare por seis días. Como no era ni una semana, predicábamos mientras el sol estuviera fuera. Pensando que no tendríamos oportunidad de regresar a Mutare por un tiempo, predicamos las buenas nuevas diligentemente cada minuto y cada segundo. Como resultado, encontramos once hermanos y hermanas celestiales, y siete de ellos guardaron el Día de Reposo con nosotros.

Hubo algunos momentos especiales durante la misión de corto plazo; un hermano que nos había dicho que no podía venir al culto debido a su trabajo, finalmente se tomó un tiempo y vino a Sion. Estábamos esperándolo en la parada de autobuses donde habíamos planeado encontrarnos, y cuando llegó, nos abrazamos y gritamos de alegría. Podíamos sentir con cada fibra de nuestro ser que realmente éramos miembros de una familia; anhelamos con un mismo corazón que el hermano viniera a casa y lo recibimos con todo nuestro corazón cuando regresó.

Fue mucho más conmovedor en Sion ese día. Un hermano se bautizó. Luego otro hermano, que fue bendecido con una nueva vida tres días antes, se acercó a él y le dio un fuerte abrazo, diciendo: “Felicitaciones por nacer de nuevo”. Estábamos abrumados de verlos abrazándose con gozo. Los dos hermanos nuevos dijeron: “Finalmente encontramos a la Madre”. Estábamos felices de verlos, pero al mismo tiempo tristes por tener que dejar esas almas.

Tal como el Padre hizo, todos estaban preocupados por los hermanos y hermanas recién nacidos. Entonces un hermano, que recientemente se había graduado de una escuela odontológica, hizo un plan para conseguir un empleo en Mutare y cuidar a los hermanos y hermanas allí. Estábamos agradecidos al Padre y la Madre celestiales por cuidar atentamente a sus hijos y al hermano que reunió valor para el evangelio.

Dios abre el camino, un gran camino, cuando tenemos voluntad. Ya que Dios nos ha dado todo el continente de África, seguiremos adelante con confianza. Correremos a las regiones donde aún no se ha predicado el evangelio y añadiremos nuestra fuerza para establecer Sion.

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