Entendimiento
Compartimos entendimientos grandes y pequeños que tenemos en nuestra vida diaria, caminando con Dios.
Los zapatos de mi padre
Esto ocurrió cuando visité a mis padres para el cumpleaños de mi madre después de mucho tiempo. Camino al mercado para comprarle un regalo de cumpleaños, encontré a mi padre que regresaba a casa. Entonces noté que su calzado eran zapatillas desgastadas, atadas con tanta firmeza que ni el aire podía circular. “Padre, ¿por qué usa zapatillas en este caluroso día? ¿No tiene sandalias?” Él sonrió y entró en la casa sin decir nada. Compré un par de zapatos para mi madre en el mercado. Pero al salir de la tienda, vinieron a mi mente los zapatos desgastados de mi padre. Regresé a la tienda y compré un par de sandalias para él. Volví a casa y le entregué la…
Jeon Eun-ok, desde Seongnam, Corea
El hijo parecido a su padre
—Su hijo se parece mucho a usted. Cuando mi papá escucha esto, sonríe de oreja a oreja. Sonríe tanto que no puedo entenderlo. En efecto, cuando era niño, escuché muchas veces que era idéntico a mi madre y que era una copia de ella, así que pensé que me parecía a ella. Pero un día, por primera vez alguien le dijo a mi padre que me parecía a él. Se jactó de eso con mi madre tan pronto como llegó a casa. Desde entonces, comencé a escuchar más a menudo que me parezco a mi padre, y muchas veces me preguntaban: —Te pareces a él. ¿Es tu papá? Papá estaba contento de que nos pareciéramos en la personalidad e incluso…
Kim Seung-hyeok, desde Madrid, España
El amor de una madre
Hace unos días, visité a mi madre en mi ciudad natal. Estaba contentísima de verme y pude sentir su amor más allá de las palabras a través de su expresión facial. Después de pasar tiempo charlando con ella, estaba a punto de irme. Fue entonces cuando mi madre giró la cabeza y se secó las lágrimas. En mi infancia, nunca conocí el corazón de mi madre. Pasaba el tiempo paseando bajo las farolas, mientras sentía resentimiento contra ella, que siempre llegaba a casa tarde por la noche debido a su trabajo. Sin embargo, comprendí el amor de mi madre a través de mi esposa. Cuando llego a casa después de terminar mi trabajo, mi esposa me da una cálida bienvenida…
Kim Guk-hwa, desde Seúl, Corea
El regalo nuevo y diario
“Dios siempre nos da un nuevo día y una nueva fuerza. Si Dios no nos diera un nuevo día y una nueva fuerza, ¿qué sería de nosotros? Pensé en ello y me sentí muy agradecida. Sería difícil a medida que la fatiga se acumula”. Mientras escuchaba a una hermana que pasaba los días ocupada llevando la vida de la fe, trabajando en la oficina y cuidando de su casa, agradecí y me avergoncé al mismo tiempo. Di por descontado el tiempo que se me concedió y el poder del Espíritu Santo, ya que me lo dan todos los días. Recibiré el regalo nuevo y diario de Dios con agradecimiento y dedicaré mi tiempo y pasión a la obra que agrada…
Han Min-ji, desde Montevideo, Uruguay
Practicar constantemente
En nuestra Sion, tenemos un niño lindo y encantador que acaba de cumplir un año. Parece que fue ayer cuando se deslizaba en los brazos de su madre, pero pronto aprendió a controlar su cuello y espalda y sentarse solo, y ahora se levanta por sí mismo y trata de caminar. Se ve muy lindo cuando se esfuerza por mantener el equilibrio, pero pronto cae, así que no puedo apartar los ojos de él. Él todavía no tiene suficiente fuerza en las piernas, por lo que a menudo cae sobre su parte trasera. Sin embargo, no deja de intentar caminar. Aunque hay una colchoneta en el suelo, parece que lo lastima, pero sonríe como si no hubiera pasado nada, se…
Goh Su-jeong, desde Jeonju, Corea
Todos pueden hacerlo
Desde el comienzo de las fiestas de otoño, establecí la meta de predicar el evangelio a muchas personas con los miembros de mi iglesia. Como jefe de familia, sentí que sería difícil dedicar tiempo a predicar. Sin embargo, quería ayudar, aunque fuera un poquito; así que iba a Sion después del trabajo. Di el primer paso para predicar el evangelio, pero no pude abrir la boca. Durante unos días, solo me quedé junto a los miembros que predicaban. Todos los días participé constantemente en la predicación, animándome; luego llegué a tener valor para predicar la palabra de Dios. En ese momento, me llené del fuego del Espíritu Santo. Agradecí a Dios por elegirme como su hijo entre muchas personas y…
Jang Seong-min, desde Seongnam, Corea
Los recuerdos con mi madre
El invierno pasado, mi madre vino a verme a los Estados Unidos. La veía después de siete años. Estaba feliz de hacer todo con ella desde la mañana hasta la noche. Tres meses pasaron rápido y llegó el día de separarnos. Sentí que lloraría en el aeropuerto, así que solo hice un gesto para despedirme. Cuando llegué a casa y vi la habitación vacía sin ella, rompí en llanto. La recordaba dándome agua tibia, tomates, plátanos y huevos todas las mañanas, y caminando juntas por el vecindario para hacer ejercicio por la noche. —Hay un brote en ese árbol que parece muerto. —La construcción de esa casa ya casi está terminada. Murmuro como si ella estuviera caminando a mi lado.…
Lee So-yeong, desde Hwaseong, Corea
Somos un cuerpo
Cuando fui al hospital porque me dolía el cuello y el hombro, me diagnosticaron una ruptura de disco en el cuello. Se podía curar con un simple procedimiento médico, pero debía tener cuidado de no tener presión en mi cuello al trabajar con la computadora o hacer los quehaceres del hogar. Mientras lo hacía, llegué a tener presión sobre la espalda, y cuando estaba a punto de sentir menos dolor en mi cuello, una rotura se produjo en mi disco lumbar. Luego de recibir tratamiento y medicinas para mi vértebra lumbar, todo mi cuerpo se debilitó y mi mano y mis pies comenzaron a temblar. Tenía un edema y dolor en mis piernas, y también me dolía desde la pelvis…
Gu Yeon-hui, desde Suncheon, Corea
La memoria de una madre
Tengo un hijo adorable que está en la escuela secundaria, que vale más que diez hijas. A él le gustaba dormir en mis brazos y nunca se apartaba de mi lado cuando era pequeño. Pero sin darme cuenta, ha crecido tan alto que ahora necesito mirar arriba para verlo. Cada vez que veo a mi hijo que ha crecido tanto, me siento orgullosa pero triste a la vez, pensando que pronto no necesitará más mi ayuda. Quizá esta sea la razón por la que tengo la extraña costumbre de preguntarle si recuerda su infancia. Cuando se me acerca, recuerdo cuando venía gateando con su pañal puesto; cuando habla sentado a mi lado, recuerdo su balbuceo. ―Hijo, ¿lo recuerdas? Cuando eras…
Yun Eun-ju, desde Goyang, Corea
Luces en la niebla
Durante el último feriado nacional, mi esposo fue primero a la casa de sus padres por unos asuntos, y mi hijo y yo partimos al día siguiente. Después de pasar juntos momentos divertidos, nos dirigimos de regreso a casa, conduciendo cada automóvil. Era de madrugada, y la vista no estaba clara debido a la densa niebla en la carretera. Mi esposo, que conducía en el siguiente carril, cambió de carril, se puso frente a nosotros y encendió las luces de emergencia. Dependiendo de sus luces de emergencia, conduje despacio y con cuidado. Tras conducir por mucho tiempo, finalmente salimos del área de niebla. Sin embargo, el automóvil de mi esposo que estaba justo ante nosotros hasta hacía un momento, se…
Kim Hyeon-su, desde Gunpo, Corea
La hermana mayor que canta para la menor
Escuché a dos hermanas, estudiantes de primaria, conversando en el baño de Sion. —Hermana, ¡canta para mí, por favor! En cuanto la hermana menor se lo pidió a su hermana mayor, esta empezó a cantar. La hermana mayor, quien a menudo parece tranquila y serena, cantó en voz alta, así que me asombré. Después, me enteré de su historia y me conmoví mucho. —Necesito cantarle a mi hermana menor porque se asusta al estar sola en el baño. Estaba orgullosa de ella por cuidar de su hermana menor. Luego, reflexioné sobre mí. Me sentí un poco avergonzada porque sentí que quería ser amada en lugar de cuidar de los miembros de Sion. A partir de hoy, cuidaré con amor de…
Lee Hye-gyeong, desde Seongnam, Corea
Una pregunta para mí mismo
Mi esposa toca el piano en la iglesia durante el culto. Un día, comentó que estaba preocupada porque el cántico del coro era demasiado difícil esta vez. —Inténtalo cien veces, y si aún no puedes, entonces es imposible —le dije. Después de escuchar lo que le indiqué, practicó más de cien veces y ofreció una alabanza a Dios llena de gracia tocando el piano en armonía con las hermosas voces del coro. Me pareció admirable que no se rindiera ni rehuyera, con la excusa de que era difícil. También decidí preguntarme, cada vez que enfrento dificultades: “¿Lo intenté más de cien veces? ¿Hice lo mejor que pude?”.
Jeong Jae-pil, desde Anyang, Corea
Aunque Dios nos proporcionó todas las cosas necesarias
El invierno pasado, nos advirtieron sobre una tormenta de invierno. Mi esposa, que estaba lavando, dijo que no había agua caliente, y me pidió que verificara si la caldera estaba funcionando. Cuando revisé el sistema operativo de la caldera, la luz roja estaba encendida. Apagué el interruptor y luego lo encendí, pero no funcionaba. Pensando en lo que debía hacer, fui donde estaba el cuerpo de la caldera y leí las instrucciones sobre cómo manejar el desperfecto. Encontré las instrucciones sobre cómo limpiar la pantalla interior del filtro de calefacción. Inmediatamente, busqué el filtro y lo desarmé. Estaba lleno de pedazos pequeños como arena. Lo limpié y volví a encender la caldera. ¡Funcionaba! Esto me dio un gran entendimiento. Aunque…
Yeo In-won, desde Daejeon, Corea
El tiempo de curación
No recuerdo desde cuándo, pero uno de mis dientes derechos estaba sensible. Como los síntomas aparecían y luego desaparecían, retrasé la consulta con el dentista. Con el paso del tiempo, el dolor se hizo insoportable. Finalmente, fui al dentista. Como imaginaba, el diente sensible tenía una caries grave. Los otros dientes también desarrollaron caries, así que decidí curar todo. Fue fácil curar los dientes que tenían una pequeña caries, pero fue muy doloroso curar el diente del lado derecho con una caries profunda. El médico me dijo que cuanto más profunda fuera la caries y más tiempo esperara, más dolor tendría y tomaría más tiempo curarla. Así que, debido a la caries grave, tuve que ir al dentista por cerca…
Kim Se-hun, desde Sejong, Corea
El tiempo feliz es ahora
Mi compañía invita a los conferencistas una vez al mes para capacitar a los empleados. El conferencista de este mes hizo una pregunta durante el discurso sobre la importancia del tiempo: “¿Saben qué tiempo de nosotros envidia más una persona muerta? Es ahora. Si no saben lo felices que son mientras pasan los preciosos momentos llamados ahora, tampoco podrán sentir felicidad en el futuro”. Sus palabras me impactaron. Dios nos dijo que demos gracias en todo y estemos siempre gozosos. Esto significa que debemos comprender lo felices que somos como hijos de Dios. Sin embargo, no daba gracias ni estaba gozosa en el tiempo presente que Dios dio como un regalo, por lo cual no me di cuenta de que…
Park Geum-ryeong, desde Busan, Corea
El rocío del alba
La Biblia llama a los jóvenes rocío del alba (Sal. 110:3). Como también soy joven, escuchaba frecuentemente el término rocío del alba. Pero aunque lo escuchaba, en realidad no sabía lo que significaba. Solo pensaba: “¿Significa que siempre debemos tomar la delantera en todo como el rocío que aparece al amanecer cuando todo el mundo está durmiendo?”. Luego llegué a saber su significado. En Israel, el escenario de la Biblia, hay una estación seca que dura unos seis meses. Aunque no llueve durante este periodo, sorprendentemente las plantas mantienen su vida gracias al rocío del alba que se forma por la diferencia de temperatura entre el día y la noche. Los jóvenes tienen libertad en muchos sentidos. Pueden hacer todas…
Yeon Bo-ra-mi, desde Jeju, Corea
Cosas pequeñas y triviales
Mi cuñada administra sola un restaurante. Cuando me pidió que la ayudara con el empapelado del comedor, fui de inmediato a su establecimiento con ropa cómoda. —Creo que debemos romperlo desde la parte superior —le dije. Luego, trajo una pequeña escalera del almacén. En el momento en que subí por la escalera y giré mis brazos para romper el papel tapiz, la escalera se desplomó y también caí sentada. Sorprendida, mi cuñada me ayudó rápidamente a ponerme de pie. —¿Estás bien? Qué extraño. Esta escalera no es así de endeble. Me aseguré de estar bien porque ella se veía apenada. Luego levanté la escalera para examinarla antes de volverla a usar. No quería caerme por segunda vez. Fue bueno verificar.…
Kim Im-suk, desde Daegu, Corea
La felicidad de las madres
De camino a casa tras el trabajo, subí al autobús. Estaba lleno de estudiantes después de clases, oficinistas después de trabajar y de ancianos volviendo a casa después de hacer las compras. Entonces vi a un niño comiendo una tostada sentado entre ellos. Su madre estaba sosteniendo una manija, de pie a su lado con todas sus cosas en sus dos manos. Aunque tenía las manos llenas, estaba sonriendo felizmente, viendo a su hijo comer la tostada exquisitamente. La escena permaneció claramente en mi mente como si fuera captada por una cámara, porque la Madre celestial vino a mi mente. La Madre celestial siempre nos concede lo bueno y nos observa con amor, aunque tiene que cargar todos nuestros pecados…
Koh Ji-hae, desde Namyangju, Corea
Sacudiendo las semillas de sésamo con mi abuela
Fui a casa de mi abuela en la temporada de cosecha. Normalmente regreso temprano para ir a trabajar al día siguiente, pero ese día decidí ayudarla a sacudir las semillas de sésamo y regresar a casa más tarde. En cuanto llegué al campo de sésamo, cruzando el campo de caquis, donde caían caquis maduros por todos lados, sabía que el trabajo sería más de lo que yo pensaba. En el campo en la ladera, las plantas de sésamo estaban atadas en manojos como niños formando una fila en un patio de recreo. —Abuela, ¿debemos sacudir todas las semillas? —No podremos acabarlo todo hoy. Solo hagamos todo lo que podamos hasta que se ponga el sol. Ya que había venido a…
Jeon Yeong-seon, desde Anyang, Corea
Ejercicio para el músculo de nuestro corazón
Trabajo como fisioterapeuta en un hospital. Un día, vi al anciano a quien estaba ayudando con los ejercicios sentarse en una silla, poniendo todo su peso de golpe. —Señor, ¿sabe por qué la expatinadora artística profesional surcoreana Kim Yu-na camina ligeramente? Es porque tiene fuerza. Sé que no es fácil, pero tiene que aumentar su fuerza muscular para que pueda sentarse suavemente, lo cual hará que no se caiga de nuevo. Después de explicarle cómo podía aumentar su fuerza muscular, llegué a pensar que con el músculo de nuestro corazón podía pasar lo mismo. Si hacemos crecer el músculo de nuestro corazón, podemos manejar cualquier situación flexible y suavemente. Como creyentes, debemos practicar las enseñanzas de Dios cuandoquiera y dondequiera…
Gwak Jin-yeong, desde Daejeon, Corea