Fe y vida

Entendimiento

Compartimos entendimientos grandes y pequeños que tenemos en nuestra vida diaria, caminando con Dios.

Regla de oro de las relaciones humanas

Reflexioné sobre las enseñanzas de Jesús en el monte: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.” Mt 7:12 No hay nadie a quien no le agrade ser tratado con amabilidad. Sin embargo, existe un principio que debe observarse para recibir un buen trato: si una persona desea ser respetada, amada, elogiada, comprendida, consolada y servida por los demás, también debe respetar, amar, elogiar, comprender, consolar y servir a los otros. Por el contrario, si no desea ser criticada ni rechazada, tampoco debe criticar ni rechazar a los demás. En definitiva, tratar a los demás como se desea ser tratado es…

Jo Mun-gyeong, desde Seúl, Corea

Las palabras y el vidrio

Durante la construcción del templo, ayudé a poner una lámina aislante en las ventanas. Lo que aprendí en esa ocasión fue que, si presionamos la lámina con un trapo o un paño de microfibra después de colocarla sobre el vidrio, la lámina sufre pequeños rasguños, aunque se ve diáfana por fuera. El experto advirtió que debemos presionarla con una franela de algodón suave para mantener la lámina limpia. Sin embargo, a pesar del uso de una franela de algodón, a veces puede rayarse. “¿Ve el rasguño en la lámina presionada con la franela de algodón? Esto no se debe a la lámina, sino al vidrio en sí. Si el vidrio ya está rayado, no sirve de nada, no importa qué…

Ah Yeong-jun, desde Seongnam, Corea

El gozo de cosechar frutos

Cuando era niña, mi patio de recreo eran todos los campos y arrozales de mi aldea rural. Ayudar a mis padres era uno de los juegos más divertidos. En la atareada estación de cultivo, corría por el campo con una pala o un pico en la mano, o seguía a mis padres mientras rociaban los pesticidas. Cuando llegaba la estación de la cosecha, los ayudaba a recoger las judías, los pimientos rojos o a desenterrar las batatas que habían cuidado muy bien durante un año de cultivo. En lugar de sentirme cansada, estaba feliz de poder estar con mi mamá. Cada vez que ellos salían a trabajar, siempre los seguía. El tiempo que pasé con mis padres en el campo…

Park Jeong-ah, desde Gimcheon, Corea

Lamento haberte dejado en el dolor

Fui al jardín infantil para recoger a mi hija. Cuando su maestra la trajo, me dijo con una mirada angustiada: —Seo-hee ha estado parpadeando todo el día. No es la primera vez. Estoy preocupada por ella. ¿No le dolerá algo? —Ah, es que tiene los ojos sensibles; lo hace cuando siente sueño o lee demasiado. La llevaré a dormir temprano, y estará bien. Lo dije como si no fuera un problema serio, y volví a casa. Sin embargo, probablemente a causa de lo que dijo la maestra, parecía que ella parpadeaba más que antes. Cuando leía un libro, comía o hablaba, no dejaba de parpadear. Finalmente, terminé gritándole sin darme cuenta. —¡Deja de hacer eso! Me dijo que ya no…

Jeong Eun-jeong, desde Seúl, Corea

Cuánto he deseado

Hace dos años, fui al hospital porque me dolía el tobillo. El médico me dijo que las articulaciones de mis huesos estaban muy gastadas, entonces me programaron una cirugía. Yo quería recuperarme rápidamente a través de la cirugía, pero al acercarse el día, sentí miedo. No dejaba de imaginar la escena de la cirugía e incluso pensé en cancelarla. En el día de la cirugía, me dirigí a la sala de operaciones, acostado en la cama como si estuviera esperando la muerte. Probablemente porque me sentía muy asustado, la sala de operaciones se sentía fría e incluso las batas blancas de los médicos se veían frías. Oré seriamente. Tan pronto me aplicaron la anestesia entre las vértebras lumbares, caí en…

Kim Jong-su, desde Seongnam, Corea

Escapando del laberinto

Un día, los miembros del área de los jóvenes de nuestra Sion fueron al Parque Ciudadano de Busan. El parque ecológico con diversos temas tenía una gran variedad de atracciones. Mientras caminábamos por el parque, vimos un lugar divertido. Era un laberinto de setos. Tenía rutas complicadas en varias direcciones con árboles de camelia como muros. No había manera de que los jóvenes llenos de curiosidad, perdiéramos la oportunidad de probarlo. Inmediatamente entramos en el laberinto de setos. Decidimos que el que saliera primero del laberinto sería el ganador. Después de mirar cuidadosamente el mapa del laberinto de setos, empezamos nuestra carrera. Al principio, seguía la ruta sin ninguna duda, recordando el mapa; pero a medida que pasaba el tiempo,…

Ryu Mi-gyeong, desde Busan, Corea

Pensé que estaría bien

Un día, encontré una botella de yogur en el refrigerador. Había comprado un paquete de yogur hacía un tiempo y pensé que había terminado todo el paquete, pero había quedado una botella oculta en el refrigerador. Ya había vencido, pero sentía que no debía tirarla y desperdiciarla. —El yogur es un alimento fermentado de todos modos —pensé, y creí que estaría bien. Cuando estaba a punto de beberlo, mi hija entró en la cocina. —Mamá, ¿tenemos yogur? ¿Puede darme un poco, por favor? —No. Ya ha vencido. Te va a dar dolor de estómago. —Entonces, ¿por qué se lo va a beber? Tírelo a la basura. —Pues... iba a hacerlo. —Mamá, no lo beba. No piense que es un desperdicio.…

Jo Eun-jin, desde Changwon, Corea

El aroma de Cristo

Hay momentos que son recordados por los aromas. De vez en cuando, mi mamá compraba macetas de gardenias; cuando las ponía junto a la ventana, el aroma de las flores se esparcía con el suave viento. Hasta el día de hoy, cuando huelo las gardenias, me hace evocar los viejos recuerdos con el atardecer de fondo. En la escuela secundaria, cuando abrí la puerta de la sala de transmisión para la entrevista final, para unirme al club de transmisión, olí fresias que aliviaron la tensión. Luego, el aroma de las fresias me hacía evocar viejos recuerdos que tenía con el club de transmisión. En la temporada de primavera, las acacias florecían en mi universidad, dejando un dulce aroma en el…

Lee So-yeong, de Seongnam, Corea

Un regalo sorpresa

En mi centro laboral, trabajo con niños, por lo que me interesan mucho. Un día, vi a una niña que siempre se soltaba el cabello. Yo quería que se viera hermosa, así que se lo recogí. Al terminar la clase, su madre vino y me agradeció reiteradamente. Pensé que no era gran cosa porque acostumbraba recoger el cabello de las niñas, pero al ver a su madre encantada con mi ayuda, sentí que había recibido un regalo sorpresa. Recordé un versículo de la Biblia que había leído antes. “Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” Mr 9:41 Está escrito que cualquiera que…

Sim Hyeon-ji, desde Guri, Corea

Confianza

Hace poco, tuve una experiencia interesante. Se trataba de un vestido que se vendía en un país extranjero. Lo sorprendente era que las personas tenían diferentes opiniones con respecto al color del vestido. Hubo un debate en línea sobre si las franjas y rayas del vestido eran blancas y doradas o azules y negras. Cuando miré el vestido en la pantalla, me pregunté por qué había un debate por ello, porque para mí, a simple vista el vestido se veía blanco y dorado. Se lo mostré a mi esposo. No tenía ninguna duda de que, al igual que yo, él lo vería blanco y dorado; pero su respuesta fue diferente. “Es azul y negro.” No podía creer lo que oía.…

Shin Mi-ae, desde Seúl, Corea

Con que el Padre lo permita

En Sion, me dieron un deber inesperado. Al principio, le di gracias a Dios por usarme, aunque era imperfecta en muchos aspectos. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, sentí que era una carga. “Fue demasiado para mí.” “Si esa hermana lo hubiera hecho, lo habría hecho mejor.” En el momento en que me sentí enervada y me embargó la vergüenza, leí un versículo de la Biblia que me dio fuerza. “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados.” Mt. 10:29-30 Está escrito que un pajarillo cae a tierra solo cuando Dios lo permite. Dios cuenta incluso todos nuestros cabellos.…

Yu Eui-jeong, desde Pohang, Corea

Un buen ejemplo

Recientemente, una señora de Mongolia aceptó la verdad. La hermana, que no domina bien el idioma coreano, aprende sobre la cultura de Sion, por ejemplo, cómo saludar a los miembros de Sion y cómo rendir culto, observándonos cuidadosamente. Entonces, cuando soy consciente de que ella está a mi lado, mis palabras y acciones se vuelven piadosas. Como estoy en una situación en la que tengo que ser un ejemplo para la miembro de Sion, me viene a la mente la enseñanza de Jesús. “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” Jn. 13:15 Todos los días, durante los tres años de su ministerio, Jesús mostró los ejemplos que los cristianos deben hacer. También…

Lee Ji-won, desde Gimhae, Corea

El amor de Dios que ha deshecho nuestras rebeliones y pecados

A medida que crecía, gradualmente me alejé de la iglesia a la que había asistido desde que era niña. Pero cuando sentí que todo era inútil, volví a buscar a Dios. Todo parecía muy nuevo para mí cuando comencé a llevar la vida de la fe otra vez. Un día, mientras leía la Biblia, descubrí por qué había podido volver a Dios. “Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no me olvides. Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.” Is. 44:21-22 Dejé a Dios y vagué por este mundo debido a mis rebeliones como una…

Park Su-yeon, desde Zagreb, Croacia

Los zapatos de mi padre

Esto ocurrió cuando visité a mis padres para el cumpleaños de mi madre después de mucho tiempo. Camino al mercado para comprarle un regalo de cumpleaños, encontré a mi padre que regresaba a casa. Entonces noté que su calzado eran zapatillas desgastadas, atadas con tanta firmeza que ni el aire podía circular. “Padre, ¿por qué usa zapatillas en este caluroso día? ¿No tiene sandalias?” Él sonrió y entró en la casa sin decir nada. Compré un par de zapatos para mi madre en el mercado. Pero al salir de la tienda, vinieron a mi mente los zapatos desgastados de mi padre. Regresé a la tienda y compré un par de sandalias para él. Volví a casa y le entregué la…

Jeon Eun-ok, desde Seongnam, Corea

El hijo parecido a su padre

—Su hijo se parece mucho a usted. Cuando mi papá escucha esto, sonríe de oreja a oreja. Sonríe tanto que no puedo entenderlo. En efecto, cuando era niño, escuché muchas veces que era idéntico a mi madre y que era una copia de ella, así que pensé que me parecía a ella. Pero un día, por primera vez alguien le dijo a mi padre que me parecía a él. Se jactó de eso con mi madre tan pronto como llegó a casa. Desde entonces, comencé a escuchar más a menudo que me parezco a mi padre, y muchas veces me preguntaban: —Te pareces a él. ¿Es tu papá? Papá estaba contento de que nos pareciéramos en la personalidad e incluso…

Kim Seung-hyeok, desde Madrid, España

El amor de una madre

Hace unos días, visité a mi madre en mi ciudad natal. Estaba contentísima de verme y pude sentir su amor más allá de las palabras a través de su expresión facial. Después de pasar tiempo charlando con ella, estaba a punto de irme. Fue entonces cuando mi madre giró la cabeza y se secó las lágrimas. En mi infancia, nunca conocí el corazón de mi madre. Pasaba el tiempo paseando bajo las farolas, mientras sentía resentimiento contra ella, que siempre llegaba a casa tarde por la noche debido a su trabajo. Sin embargo, comprendí el amor de mi madre a través de mi esposa. Cuando llego a casa después de terminar mi trabajo, mi esposa me da una cálida bienvenida…

Kim Guk-hwa, desde Seúl, Corea

El regalo nuevo y diario

“Dios siempre nos da un nuevo día y una nueva fuerza. Si Dios no nos diera un nuevo día y una nueva fuerza, ¿qué sería de nosotros? Pensé en ello y me sentí muy agradecida. Sería difícil a medida que la fatiga se acumula”. Mientras escuchaba a una hermana que pasaba los días ocupada llevando la vida de la fe, trabajando en la oficina y cuidando de su casa, agradecí y me avergoncé al mismo tiempo. Di por descontado el tiempo que se me concedió y el poder del Espíritu Santo, ya que me lo dan todos los días. Recibiré el regalo nuevo y diario de Dios con agradecimiento y dedicaré mi tiempo y pasión a la obra que agrada…

Han Min-ji, desde Montevideo, Uruguay

Practicar constantemente

En nuestra Sion, tenemos un niño lindo y encantador que acaba de cumplir un año. Parece que fue ayer cuando se deslizaba en los brazos de su madre, pero pronto aprendió a controlar su cuello y espalda y sentarse solo, y ahora se levanta por sí mismo y trata de caminar. Se ve muy lindo cuando se esfuerza por mantener el equilibrio, pero pronto cae, así que no puedo apartar los ojos de él. Él todavía no tiene suficiente fuerza en las piernas, por lo que a menudo cae sobre su parte trasera. Sin embargo, no deja de intentar caminar. Aunque hay una colchoneta en el suelo, parece que lo lastima, pero sonríe como si no hubiera pasado nada, se…

Goh Su-jeong, desde Jeonju, Corea

Todos pueden hacerlo

Desde el comienzo de las fiestas de otoño, establecí la meta de predicar el evangelio a muchas personas con los miembros de mi iglesia. Como jefe de familia, sentí que sería difícil dedicar tiempo a predicar. Sin embargo, quería ayudar, aunque fuera un poquito; así que iba a Sion después del trabajo. Di el primer paso para predicar el evangelio, pero no pude abrir la boca. Durante unos días, solo me quedé junto a los miembros que predicaban. Todos los días participé constantemente en la predicación, animándome; luego llegué a tener valor para predicar la palabra de Dios. En ese momento, me llené del fuego del Espíritu Santo. Agradecí a Dios por elegirme como su hijo entre muchas personas y…

Jang Seong-min, desde Seongnam, Corea

Los recuerdos con mi madre

El invierno pasado, mi madre vino a verme a los Estados Unidos. La veía después de siete años. Estaba feliz de hacer todo con ella desde la mañana hasta la noche. Tres meses pasaron rápido y llegó el día de separarnos. Sentí que lloraría en el aeropuerto, así que solo hice un gesto para despedirme. Cuando llegué a casa y vi la habitación vacía sin ella, rompí en llanto. La recordaba dándome agua tibia, tomates, plátanos y huevos todas las mañanas, y caminando juntas por el vecindario para hacer ejercicio por la noche. —Hay un brote en ese árbol que parece muerto. —La construcción de esa casa ya casi está terminada. Murmuro como si ella estuviera caminando a mi lado.…

Lee So-yeong, desde Hwaseong, Corea