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Dios vendrá en día que ustedes no esperan

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Cuando un cristiano cavila en la idea“paz y seguridad”, no es digno de ser llamado verdadero cristiano, aunque se manifieste exteriormente como uno. Algunos muestran una ferviente fe al enfrentar la persecución y la aflicción, pero al encontrarse en una situación favorable, pierden la fe que tenían en Dios.

La Biblia es un libro escrito por Dios, quien nos creó a los seres humanos; por esta razón, describe y expone por completo nuestro corazón y nuestra mente. Como nuestro Dios conoce nuestros corazones, escribió en los 66 libros de la Biblia, todas las enseñanzas y advertencias que nos dicen que no debemos dejar que las trampas de Satanás nos conduzcan al mal camino, sino que debemos guiarnos al cielo. Las palabras de Dios en ocasiones nos reprenden, y a veces nos despiertan para sacarnos de la holgazanería.

La idea de que Jesús está retardando su venida, y la idea de que vendrá pronto

Cuando leemos las palabras de Dios, lo importante es nuestra forma de pensar. El pensamiento es un poder que nos motiva a hacer algo. El profeta Jeremías nos enseña que podemos recibir bendición o mal de acuerdo a nuestros pensamientos.

『Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos. Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá. Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.』 Jer. 6:17-19

Ya que está escrito que todo es fruto de nuestros pensamientos, ¿acaso no es cierto que necesitamos verificar qué pensamientos poseemos? Los que han sido bendecidos, han tenido pensamientos dignos de bendición; y los que han recibido mal, han tenido pensamientos merecedores de mal. Si nuestros pensamientos están siempre de acuerdo a la voluntad de Dios, ¿acaso no seremos bendecidos según el fruto de los pensamientos?

Ahora estamos en el período de la profecía en que el esposo se tarda. Tengo temor de que algunos sientan miedo de que el esposo venga tarde, o que vivan con el pensamiento fragmentario de que no habrá mañana. Nuestro Dios nos dijo una y otra vez que recibamos el glorioso día, desarrollando lo que tenemos que hacer. Aunque Cristo venga un año después, dos años después, o mañana o cualquier otro día, debemos trabajar con el pensamiento de que puede venir hoy mismo. Esta es la enseñanza de Dios y la actitud que nosotros debemos adoptar.

El pensamiento de que él puede tardarse, destruye nuestra fe y esperanza; es como un somnífero que hace dormir nuestra alma; es un pensamiento peligroso. Estudiemos, pues, mediante la Biblia, qué significa espiritualmente“velar”, y preparémonos para recibir a Cristo.

『Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.』 Mt. 24:48-51

La Biblia dice que el Señor viene en día que el siervo no espera, y a la hora que no sabe. El lloro y el crujir de dientes del siervo malo son el fruto de sus pensamientos.

Algunos procuran estar listos para recibir a Cristo aunque venga dos años o un año después, o mañana u hoy mismo. Para los tales está preparada la bendición según el fruto de sus pensamientos.

Por el contrario, otros piensan que tardará mucho en venir, y no hacen lo que deben hacer y aplazan la realización de las cosas que traen bendición. Cuando Cristo venga, se cumplirá la profecía sobre los siervos: “Vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Estas cosas sucederán el último día, cuando Cristo venga. Jesús nos las muestra con anticipación, explicando la señal del fin del siglo (Mt. 24:3). Estas palabras no son para los santos de la iglesia primitiva, ni para los antiguos hombres de la época del Antiguo Testamento, sino para los que vivimos en el tiempo final.

Deben de existir los que piensan igual que el siervo malo. Sus rostros no muestran sus pensamientos. Pero ya que piensan que“él se tardará en venir”, se entregan al placer propio, golpeando a sus consiervos y aun comiendo y bebiendo con los borrachos. Al final, olvidan los deberes que tienen como cristianos, y reciben al señor sin preparación, en día que no esperan.

『Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, […]』 Mt. 24:40-42

『Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.』 Mt. 24:44

Velen como siervos fieles y prudentes

La Biblia nos dice constantemente“velen”,“estén preparados”, porque el Hijo del Hombre viene a la hora que no esperamos. Entonces ¿qué significa velar?

『¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.』 Mt. 24:45-47

Según las palabras de Jesús, no parece ser difícil velar y prepararse.“Darles el alimento a tiempo” significa predicar con ansias, orar seriamente, guardar los mandamientos de Dios diligentemente y servir fielmente.

A través de la parábola del siervo fiel y el siervo malo, podemos comprender que pensamientos diferentes llevan a resultados diferentes; uno trabajaba duro a tiempo y fuera de tiempo, y el otro trabajaba solo cuando el señor parecía venir pronto, y no cuando parecía tardarse. Su preocupación era el tiempo, y no el trabajo.

El siervo que vela y se prepara, difiere del siervo malo en el pensamiento. El siervo que vela y se prepara, piensa: “Este es el trabajo de mi Padre, y mi misión; ¿cómo podría esperar el tiempo? Mientras tenga vida, daré lo mejor de mí para este trabajo hasta ese día”. Este es el pensamiento del siervo que vela y se prepara; él trabaja firmemente y soporta hasta el final con el pensamiento: “El evangelio es el trabajo de mi Padre, y el de mi Madre, y el mío”. Entretanto, el siervo malo pretende trabajar un corto tiempo en cierto período y a causa de alguna atmósfera, cuando alguien dice que el Padre podría venir en este tiempo o en aquel; pero se agota pronto y al final se detiene.

Por medio de esta parábola, nuestro Dios, que escudriña nuestros pensamientos y las actitudes de nuestro corazón, describe completa y detalladamente el estado mental de los que participamos en la obra del evangelio en los últimos días. Entonces, ¿qué clase de pensamiento debemos tener, y qué clase de fruto debemos obtener?

Nuestro Padre recorrió el camino del sacrificio en la carne durante 37 años, predicando el evangelio. Si nosotros no podemos recorrer el camino y empezamos a tambalear en 10 ó 5 años, ¿cómo podremos seguir la senda del sacrificio del Padre de 37 años?

Los que aún no han recibido la verdad, pueden participar en la obra del evangelio después de recibirla. Y los que ya están trabajando en la verdad, necesitan correr más con toda su fuerza hasta el final.

A veces, el diablo nos conduce a situaciones extremas para probarnos, como en el caso de Job; y al encontrarnos en necesidad, en ocasiones debemos tener un empleo en el mundo. Pero si aun bajo tal circunstancia predicáremos ansiosamente en donde nos encontráremos, Dios mejorará nuestra situación para el evangelio. Viéndonos predicar sin cesar, nos dará mejores condiciones cada vez más. ¿Acaso el diablo no se rindió ante la inagotable fe de Job? Él tuvo que dejar de poner pruebas a la familia de Job.

『Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa […]. Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas,』 Job 42:10-12

『Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.』 Ap. 3:10-12

Aunque somos débiles y frágiles seres humanos, el camino del evangelio se abre si concentramos nuestro pensamiento y mente en Dios. Aunque estemos rodeados de una mala atmósfera, y parezca que no podemos hacer la obra del evangelio, Dios abrirá el camino.

Miremos alrededor pensando que Dios vendrá en día que no esperamos y a la hora que no sabemos: “Si Cristo viene hoy, ¿qué debo hacer? Y si mañana, ¿cómo podré recibirlo? ¿Estoy preparado para seguirlo dondequiera que vaya? ¿Estoy predicando diligentemente? ¿Estoy guardando los mandamientos de Dios con toda mi mente, con todo mi corazón y con toda mi alma?”

Dios nos dará sabiduría y nos enseñará cómo predicar, si, con el pensamiento de que“puede venir hoy”, nos preguntamos: “¿qué haré primero para velar?”

Prediquemos la palabra de Dios con el pensamiento de salvar almas

El mundo y todo lo que en él hay, están en la mano de Dios. Exteriormente, los hombres controlan las cosas, pero interiormente Dios controla todo. En todas las cosas está escondida la voluntad de Dios. En ocasiones, hay entorno a nosotros personas que nos persiguen. Sin embargo, Dios permite que esas personas nos persigan porque sabe bien que nos volveríamos ociosos y conformistas si no hubiera perseguidores. Por eso, Dios nos dijo que demos gracias en todo (1 Ts. 5:16-18).

Dios nos permite tener dificultades y enfermedades, porque sabe que iremos tras la carne si estuviéremos en una buena atmósfera. Pero si tan solamente procuráremos predicar el evangelio en cualquier circunstancia, Dios abrirá el camino y nos hará vencer las circunstancias indeseables.

Una de nuestras hermanas cuidaba de su bebé en el hospital; allí, guió a la verdad a algunas de las madres que había encontrado. Según nuestro pensamiento, un hospital no parece ser un buen lugar para predicar; pero esa hermana dijo que“el hospital también era un buen lugar para predicar”.

Mientras su bebé dormía, ella les hablaba del nuevo pacto que Dios nos dio para guiarnos al cielo, donde no hay dolor ni sufrimiento ni tristeza. Mientras ella testificaba la palabra, una de ellas preguntó sorprendida: “¿Realmente está eso escrito en la Biblia?”; luego, verificó la verdad por medio de la Biblia; y entonces dijo: “Esto es muy misterioso y lleno de gracia”, y llegó a preocuparse más de la verdad que de dejar el hospital.

A pesar de la difícil situación en la que se encontraba, nuestra hermana les predicó seriamente, pensando: “¿Cómo puedo conducirlas a la salvación?”; y así pudo llevar buenos frutos en su tiempo libre, sin dejar de hacer sus deberes de madre.

Cuando intentamos predicar como si fuera un deber, pensando: “Ellos dicen que debo predicar”, primero, llegamos a preocuparnos de la reacción de los demás: “¿Qué pensarán de mí?”, y luego, no podemos llevar frutos abundantemente. Pero si predicamos a todos compadeciéndonos de sus almas y pensando: “Él morirá si lo dejo como está”, y: “Puede que no lo vea nunca más en mi vida si el tiempo pasa; tengo que entregarle el mensaje por el cual puede vivir, en este momento que Dios me permite estar con él”, podremos acercárnosles con una mente abierta, hablarles, predicarles con naturalidad y al final guiar sus almas a la salvación. Llevar frutos depende de nuestro pensamiento.

Nuestros corazones deben estar siempre llenos del serio pensamiento de salvar un alma sin falta. ¿Acaso no es nuestro deber darles el alimento a tiempo?

『¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.』 Mt. 24:45-46

A tiempo y fuera de tiempo, tenemos que predicar el evangelio con el corazón de Dios, que ama las almas de toda la humanidad. No debemos ser como el siervo que pensaba que el señor tardaría mucho en venir, y dijo para sí: “Si no hago las cosas hoy, habrá otro momento para hacerlas”. Este pensamiento lo llevó a comer y a beber con los borrachos; y el señor vino en día que no esperaba y a la hora que no sabía.

Tengamos en cuenta la parábola del siervo fiel y el siervo malo: el uno vivía según la palabra de Cristo, y el otro según la carne y el placer.

El que es fiel en la obra que Dios le ha dado, vela

Por favor, recuerden una vez más que Cristo vendrá en día que no esperamos. Y ya que Dios nos dijo que todo es fruto de nuestros pensamientos, tengamos un pensamiento fiel y recibamos los frutos de gracia.

『Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.』 Mt. 25:11-13

En Mt. 24:42, nuestro Padre nos dice“velad”, y en Mt. 25:13 nos dice otra vez“velad”. Él explicó repetidamente que vendrá en día que no esperemos y a la hora que no sepamos.

La manera más segura de velar es trabajar. ¿Puede alguien trabajar mientras duerme? Cuando trabajamos, estamos siempre atentos a todo. Cuando tan solo tenemos cosas que hacer, no tenemos sueño, pues trabajamos hasta de noche. Pero los que no trabajan, no son diferentes de los que duermen.

Podemos ver quién es el que vela, en la parábola de los talentos (Mt. 25:14-30). El siervo que ganó cinco talentos, trabajó duro todos los días con el pensamiento de ganar cinco talentos. Así pudo dar los cinco talentos a su señor, siendo alabado por este: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. Y el siervo que ganó dos talentos, tuvo un pensamiento con el cual pudo ganar dos talentos. Pero el siervo que recibió un talento tuvo un pensamiento de temor, y se limitó a devolver el talento al señor.

Todo fue el fruto de los pensamientos de ellos.“Él tardará en venir, ¿qué sentido tiene trabajar duro ahora?” Este pensamiento deviene en esa clase de resultado.“Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” El siervo malo perdió aun lo que tenía por causa de su pensamiento.

El negocio lleva a las ganancias.“Negociar” significa ‘salvar almas’. El propósito de Dios al habernos dado talentos, es que salvemos almas. Los dos siervos conocían la voluntad de su señor y realizaron el trabajo, pero el tercero no lo hizo. Dios llamó a este siervo, malo y negligente, y dijo que le quitaran el talento y lo dieran al que tenía diez talentos.

El que había recibido los cinco talentos trajo diez talentos, el que tenía dos talentos trajo cuatro talentos, y el que tenía un talento no trajo ganancia. ¿Cuál fue entonces el juicio de Dios? Debemos saber cómo se revelará el fruto de nuestros pensamientos en el mundo espiritual.

Si uno trabaja para el reino y la justicia de Dios, aunque el trabajo sea pequeño, dará un resultado lleno de gracia. Pero si uno no lo hace, los problemas siempre lo seguirán. Recordando esto, trabajemos solo para el reino de Dios.

『En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.』 Dn. 12:1-3

“Los que enseñan la justicia a la multitud, resplandecerán como las estrellas a perpetua eternidad.” Esta palabra explica de manera breve la gloria del cielo. Dios observa todo cuando predicamos el evangelio: cuánto soportamos, cuántas oraciones decimos, cuán seriamente nos proponemos salvar un alma.

Sería muy fácil para el Dios Todopoderoso buscar a los 144 mil entre seis mil millones de personas. Pero a través de la obra de la predicación, Dios nos refina y despierta nuestras mentes fieles, acercándonos a él para que comprendamos al menos un poco el corazón de nuestro Padre y nuestra Madre.

Dios es amor. Los que nunca han predicado el evangelio no pueden comprender plenamente el amor del Padre y la Madre. Cuando guiamos una y otra alma al cielo, llegamos a entender lo que nuestro Padre y nuestra Madre sentían por nosotros. Mirando atrás, cuando siempre ofendíamos por falta de entendimiento de la palabra, llegamos a darnos cuenta de cuánto nos amaban aun entonces nuestro Padre y nuestra Madre, y decidimos obedecer más fielmente. Sin la mediación de la predicación del evangelio, ninguna de estas cosas se puede aprender.

Si pensamos en las personas a las que predicaremos, y oramos, muchos rostros aparecerán ante nuestros ojos, que pueden ser amigos, antiguos compañeros de clase o viejos conocidos. Sin importar quiénes sean, quedarán en el abandono para siempre si los enterramos en el olvido. Pero si decidimos salvarlos y comenzar a predicar, todos podrán ser salvos.

Cuando prediquemos de este modo, toda la obra del evangelio se cumplirá con gracia; y estaremos despiertos y preparados para recibir al Padre, aunque venga mañana o incluso hoy.

¡Hermanos y hermanas, prediquemos diligentemente con el pensamiento: “Seré un ejemplo de velar antes que otros”, para que así todos nuestros hermanos y hermanas del mundo entero velen y obtengan resultados benditos, como las estrellas que brillan a perpetua eternidad! Debemos ser los 144 mil que velan y se preparan siempre para recibir a Dios, cuando quiera que venga.